Ruidismo (MILENIO @NoticiasNavarra)
Publicado el lunes 28 de abril de 2014, en MILENIO, Diario de NoticiasCientos de millones de personas usan WhatsApp de forma habitual, mandando 10.000 millones de mensajes cada día. La compañía fue comprada hace un par de meses por Facebook con un valor total de 13.700 millones de euros, y es que el negocio es de esos que espanta. Casi tanto, por cierto, como el silbidito fufufifuifu que por defecto realiza el terminal que nos pasamos el día pellizcando y toqueteando con el dedo. Un sonido que, simplemente, la gente es incapaz de silenciar. En un vagón lleno de viajeros entre Madrid y Pamplona he tenido que soportar unos cuantos cientos de silbidos, a los que uniremos otros tantos plungfs (o como se pueda escribir la onomatopeya) de Facebook, los plinnn del correo electrónico y toda esa plétora de músicas de factoría que van desde la marimba que engatusó al difunto Steve Jobs a la más variada cadencia triphop que puede tener una encantadora abuelita al máximo volumen, y que de forma reiterada dejará sonar durante al menos dos estrofas antes de concluir que lo que suena es SU móvil. Llegado el caso y ante tu mirada asesina, la dama confesará que fue su nieto quien le cambió el sonido y ella simplemente no sabe de eso...
Por supuesto, dejo ya por imposible que la gente evite hablar a grito pelado a través de su teléfono: por más que finalmente lleguen los vagones silenciosos que en otros países funcionan desde hace decenios, siempre coincidiremos con el viajero que incumple esa mínima moratoria. No se ha conseguido ni en cines ni teatros o salas de concierto, ni sitio alguno queda libre de ese ruidismo que nos invade.
Reto a cualquiera a que ahora mismo coja su móvil y desactive las notificaciones ruidosas. Me juego una ronda a que no saben cómo, y si lo intentan (háganlo: el mundo puede volver a ser un lugar habitable) les advierto que se pasarán más de una mañana para conseguir el silencio.