Sobre La Necesidad De Ser Engañado
Leído en "El piloto de la muerte", del siempre maravilloso Miguel Sánchez-Ostiz, al hilo de la actividad y habilidades del personaje central de la novela, que se dedicó durante un tiempo a vender productos milagrosos ("recuerdo el Crecepelo de Tasmania, el Aceite de Culebra, el Reconstituyente del Inca, el Fuego Milagroso, el Pemnican del Explorador del Polo..."). El narrador, hijo de este Piloto de la Muerte, reflexiona:Hay que tener una gran fe en uno mismo para estar convencido de que la gente anda necesitada de semejantes productos. Hay que creer que la cordura es un bien raro que nos asiste a nosotros en la misma medida en que los demás están desprovistos por completo de ella. Hay que estar convencido de que la mente humana no conoce reposo y de que nadie puede vivir sin soñar con insensateces.
Sin duda una reflexión que habla más de ese nivel personal de quien engaña a quien desea ser engañado. Sánchez-Ostiz, en cualquier caso, en el siguiente párrafo le hace dar al narrador un paso a un lado, con el que cambia la dirección de la reflexión, alcanzando entonces otra dimensión sobre la necesidad de ser engañado:
Para poner en el mercado semejantes productos hay que estar muy convencido de la necesidad de fantasía y, sobre todo, de la perentoria necesidad de milagro que acomete al género humano, tomado de uno en uno, y a solas, cuando está despierto en la noche o cuando la ciudad se le echa encima, y se hace enemiga, y ni siquiera se atreve a decir "no puedo más", porque sabe que ahí, justamente ahí, si abre la boca lo tiene todo perdido. Calla. Muere. Poco a poco, pero muere.
¿Cómo no voy a ser siempre un rendido admirador de este escritor y la persona que lo lleva puesto?
"El Piloto de la Muerte", de Miguel Sánchez-Ostiz, está publicado en Espasa Calpe, 2005 (colección Espasa Narrativa), ISBN: 84-670-1739-2. Su blog, el de @msostiz, es muy recomendable, Vivir de buena gana.