Conspiraciones O Tabú (Leyendo A Gaiman)
Vivimos en una paradójica sociedad en la que podemos pasar de una explicación absurda a otra, independientemente de los niveles de verosimilitud, y donde al final la realidad puede estar más condicionada por los tabúes y mitos, o por lo políticamente correcto, que por ninguna otra lógica (ni la lógica del contubernio o la conspiración). Transcribo un diálogo que leo en "American Gods", la absorbente novela de Neil Gaiman (muy recomendable, por supuesto) que tiene una reciente edición de bolsillo en el mercado español (Rocabolsillo, oct 2013, ISBN: 9788415729204) y que tenía por ahí pendiente de sumergirme un rato:- Había un tipo en la cárcel llamado Jackson - dijo Sombra mientras comía- que trabajaba en la biblioteca. Me contó que cambiaron el nombre de Kentucky Fried Chicken por KFC porque lo que venden ya no es pollo. Es una cosa mutante modificada genéticamente, como un ciempiés gigante sin cabeza, todo muslos, pechugas y alas. Los alimentan a través de tubos. El tipo me dijo que el gobierno les había prohibido que emplearan la palabra "pollo".Lo escribo con regodeo: fin de la cita.
El señor Ibis aequeó las cejas.- ¿Crees que es verdad?
- No. Mi compañero de celda, Low Key, decía que le habían cambiado el nombre porque los fritos ya no están bien vistos. A lo mejor querían que la gente pensara que el pollo se cocinaba solo.
Pues eso, resulta que la historia conspiranoide (experimentos genéticos, engaños del mercado, supervisión o connivencia del gobierno... lo tiene todo) que recoge Gaiman, como muchas otras cosas de su novela, existe, y pulula por ahí. En Snopes.com hablan del tema: Tastes Like Chicken: una falsa leyenda urbana. Por supuesto, basta con ver la publicidad de la empresa para ver que no paran de usar la palabra "pollo", así que la historia se desmonta sola. De hecho ¿les iba a preocupar decir pollo cuando estaban ocultando un secreto millones de veces más terrorífico? En fin, como todas las conspiranoias, el creyente lo es a pesar de lo que es lógico.
Y ni siquiera el cambio de nombre de la compañía fundada por el Coronel Sanders es tan tan reciente: lo realizaron en 1991. Y antes de los gusanos mutantes hubo presuntas ratas fritas, pollos con seis patas y otras maravillas. Como cualquier otra compañía de estas (léase McDonald's, CocaCola y demás) es imposible estar libre de leyendas urbanas. Pero es cierto que el cambio tuvo que ver con la diversificación de productos (en los restaurantes ya no solo venden pollo), y con ese movimiento que se produjo en los 90 de convertir las siglas de la compañía en el nombre de la misma. ¿Recuerdan cuándo el mundo se pobló de carteles y publicidad con HSBC, BBVA, SPF...? Las abreviaturas que tanto se venían usando en las bolsas (por aquello de simplificar los displays de leds que iban corriendo con las cotizaciones y las tendencias) se fueron imponiendo como marcas comerciales. Más impacto y más inmediatez.
Pero también es cierto, y parece que la misma compañía lo reconocía, que la palabra "frito" tenía connotaciones negativas en un mercado en el que cada vez se promocionaba más lo "saludable": es decir, la tiranía del mundo de la alimentación de que es "lo sano" la virtud más importante de un producto. Lo comentaba en la CBS en el año 91 el periodista Peter O Keegan KFC shuns 'fried' image with new name.
The use of the initials KFC allows the company to remove the word "fried" from its moniker, a word synonymous with "unhealthy" and "high cholesterol" in the minds of many consumers.Se lo dejo para la reflexión. La pseudoteoría de la conspiración es la que molaría a los vendedores de misterios que llenan los medios actualmente. La evidencia del tabú muestra, por el contrario, cómo sucumbimos a las modas. Y eso no preocupa a casi nadie. Y eso es lo que más miedo da.
PS. La imagen corresponde a la búsqueda en imágenes de "KFC mutant chicken"