Cientos
DIARIO DE NOTICIAS – MILENIOLunes, 17 de octubre de 2011
Javier Armentia
Algo está cambiando. Los cientos (cientos de cientos, claro) de manifestantes del pasado sábado en Pamplona, quienes acudieron a los cientos de convocatorias en cientos de ciudades por todo el mundo, estamos confirmando que hay una ciudadanía que no está precisamente contenta siendo cómplice de las decisiones de nuestros representantes legítimos. Estoy convencido de que las noticias que en Navarra hemos conocido estas últimas semanas no son ajenas al éxito de la convocatoria. No se, y ya lo escribí por aquí en mayo, si realmente esto moverá una revolución mundial, si el sistema económico será capaz de adaptarse. Pero no es algo anecdótico, por más que se intente obviar la existencia de esa indignación civil o deslegitimarla, como ha hecho el anterior presidente del gobierno de este país calificándola de "extrema izquierda marginal antisistema" (permutando las palabras, que actúan bien como sustantivos o como adjetivos, encontramos una colorista variedad). Es la época del pensamiento blandito y poco elaborado, así que no nos extrañemos. Luego uno cobra sus sueldos y dietas y esas cosillas y todos felices.
Ayer era el día de hablar del hambre en el mundo, por hablar de cosas marginales y antisistema... Cientos y cientos de millones de personas con desnutrición, que lejos de reducirse a la mitad en cuatro años serán más, vistas las cosas. Los medios contraponían hambruna y obesidad, dos caras de la misma moneda acaso. Recuerdo haber sentido ese absurdo de niño, de visita al Museo de Bellas Artes de Álava, contemplando un cuadro de Díaz Olano que mostraba el lujo del interior de un restaurante, contemplado tras el escaparate por una mujer pobre con su niña. Curioso, ayer la manifestación pasaba al lado de algunos sitios en los que se podría haber tomado la misma foto del contraste entre los que estaban dentro y quienes desfilaban por la calle. No por el atuendo, o lo suntuoso del lugar, sino por la despreocupación absoluta de quienes dentro siguen siendo mayoría nada radical, nada de izquierdas, y nada antisistema, que diría Aznar. Cientos de ellos, yo los vi.