LEDs: Twitter NO Vale Para Discutir
Al menos no le cojo el punto. El otro día le mandé un aviso a Luis Alfonso Gámez por el twitter sobre su invectiva contra la gente de la Asociación contra la Contaminación Lumínica, publicada en su Magonia bajo el llamativo título "La asociación contra la contaminación lumínica Cel Fosc dice que los LED causan cáncer", del que había tenido noticia a través de las redes, como suelen pasar estas cosas. Entre otras cosas porque me decían: "ya tienes a Gámez metiéndose contigo..." Que no era tal, entre otras cosas porque (aún) no soy socio de Cel Fosc, aunque suscribo y apoyo las acciones que realizan.Hace unas semanas, la asociación avisó de que entre las medidas para disminuir el consumo energético español se había metido de rondón un apoyo intenso a la instalación de farolas con LEDs que no estaba justificado por no tener avalada esa eficiencia y ahorro energéticos, porque además hay estudios que apuntan a que estas luces LED afectan más a la naturaleza y a la salud humana y porque, finalmente, son también peores que otras opciones a la hora de la contaminación lumínica. El texto aludido, una nota de prensa emitida el día 3 de marzo, tuvo una cierta difusión en los medios de comunicación, aunque como las medidas de ahorro del gobierno de España incluían la de la limitación de la velocidad máxima a 110 km/h este tema quedó en un plano muy muy secundario. En el Planetario de Pamplona no dudamos en apoyar este aviso (en el blog) y personalmente en el huequito de elmundo.es llamado COSMOS le presté mi altavoz a Cel Fosc: Nuevo decreto: pocas luces al decidir cómo ahorrar energía. La nota informativa explicaba por qué se hacía preciso pronunciarse sobre el tema de la iluinación LED como algo precipitado: siendo una novedad en el mercado y estando fuertemente promocionadas por sus fabricantes y distribuidores, los estudios que avalen las afirmaciones, por el contrario, no han seguido la misma carrera acelerada. Y ante el hecho de las dudas que se levantan de estudios independientes, la nota pasa a analizar algunos aspectos.
Es importante entender que la nota de prensa se refiere de forma genérica a estudios y resultados, y no se colocan referencias concretas. Lógicamente, el periodista interesado, cabe pensar, se pondría en contacto con los emisores de la nota de prensa recabando tales datos, en el caso de que tuviera alguna duda sobre las afirmaciones. Es lo que yo hice hace unos días, precisamente, ponerme en contacto con la gente de Cel Fosc que, amablemente, me proporcionó enlaces y fuentes bibliográficas que analizan los diferentes aspectos: el de la eficiencia energética, las dudas sobre durabilidad y rendimiento que salen de algunos estudios, los efectos que una luz que emite más en las longitudes de onda cortas tienen sobre el medio natural y sus habitantes, y el tema que según Luis Alfonso Gámez es un disparate, "un error que mina la credibilidad de quienes luchan contra las luces que apuntan al cielo..." en sus propias palabras.
De hecho sus palabras van mucho más allá, porque el artículo de Magonia finaliza así:
Con los LED y el cáncer pasa otro tanto. Las pruebas son tan circunstanciales como aquéllas a las que recurren los colectivos contra la telefonía móvil y la Wi-Fi para relacionar las emisiones electromagnéticas de esos dispositivos con ciertos tumores. Cel Fosc pierde credibilidad al recurrir al alarmismo: su actitud me lleva a desconfiar de la veracidad del resto de los argumentos que emplean contra de los LED, como que no sirven para ahorrar energía y que son los que causan "mayor contaminación lumínica". Puede que lo que dicen sea cierto; pero, como han recurrido ya una vez a la mentira y al alarmismo, ahora desconfío de ellos. Tendrán que recuperar mi confianza. El fin no justifica los medios. Nunca. Desear un cielo oscuro es lógico; querer conseguirlo recurriendo a suposiciones sin fundamento con las cuales se mete a la gente el miedo en el cuerpo es vergonzoso. Como me ha dicho un amigo científico, "a este paso van a terminar amenazando con velas negras a quienes usen iluminación LED".Es decir, afirma que las pruebas son circunstanciales. No solo eso, son "tan circunstanciales como" las que aportan los electrófobos y demás. Sentencia que eso hace perder la credibilidad, y le lleva a Gámez a desconfiar de todo lo que digan (conclusión lógica: a alguien pillado en mentira o en craso error y que no lo reconozca, no hay por qué creerle demasiado en el resto... salvo que aporte las pruebas adecuadas, evidentemente. Incluso los mentirosos pueden decir la verdad de vez en cuando).
No solo eso, sino que en una puntilla de las típicas de Gámez, acude a un científico amigo suyo y hace la apócrifa cita (entrecomillada y todo) de que al final los de Cel Fosc van a dedicarse a poner velas negras a quienes usen LEDs. Semejante boutade podría haber sido eliminada sin más del artículo en una lectura más sosegada, salvo que se deseara, por parte del autor, precisamente eso, provocar una cierta hilaridad... ¿no es ridículo amenazar a nadie con ponerle dos velas negras? Personalmente, y por cercanía a la gente que lleva años trabajando por una racionalidad en la iluminación pública que permita además evitar la contaminación lumínica, me sentí insultado por esa alusión a la Bruja Lola. Por supuesto, he preguntado a unos cuantos responsables de Cel Fosc, Asociación contra la Contaminación Lumínica, sobre lo de las velas negras y lo han desmentido: no entra en los planes ni en los estatutos, ni en la reciente asamblea celebrada en Valladolid se aprobó un plan de "ataque" nigromántico como el que teme el amigo científico (principal por lo que me contó Gámez) ni cabe pensar que gente habitualmente bien anclada en la racionalidad y la ciencia se pongan a hacer magufadas como las que usa Gámez ridiculizando su labor. Un insulto en toda regla, por supuesto... pero ya sabemos que los artículos de opinión (y el de Gámez es un artículo de opinión, no lo olvidemos) los carga el diablo. Como bien se como autor de esta pecera llena de opiniones infundadas... Por supuesto, cada cual aguanta su vela, que para eso escribimos.
La tesis del artículo de Magonia es que Cel Fosc "dice que los LED causan cáncer" (cito exactamente el titular). Pero no hay tal. El párrafo de la nota de prensa citada, que recoge íntegro el artículo y es citado verbatim por Gámez no dice tal cosa. Afirma eso sí varias cosas: que la luz de los LED (con una mayor componente espectral en el azul) es más efectiva inhibiendo la secreción de melatonina. Explica el papel protector de esa hormona, a la vez de regulador circadiano. Menciona además "estudios científicos recientes" que "relacionan la exposición a la luz artificial blanca con un mayor índice de casos de cáncer de mama en mujeres y de próstata y colon en hombres", una segunda afirmación que si se hace. Y hace un exorto a quienes "apuestan alegremente por la instalación de este tipo de luz" para que conozcan esos potenciales peligros.
Gámez pretende desmontar esa construcción alegando que un artículo de Abraham Haim que relaciona la segunda afirmación "no se hizo con bombillas ecológicas". Pero nadie había afirmado tal cosa, sino que se habla de luz artificial blanca, sea o no ecológica, fluorescente, de diodos emisores de luz o de lo que sea. Cita también a Juan Antonio Madrid, biólogo de la Universidad de Murcia al respecto pero concluye (Gámez) "lo cierto es que no hay trabajos que lo confirmen". Si uno mira, por el contrario, los abundantes comentarios de la historia en Magonia, se encuentra con las documentadas aportaciones de David Galadí, astrofísico del Centro Hispano Alemán de Calar Alto (Almería), donde por un lado aporta enlaces a diferentes artículos de síntesis sobre el tema, que aportan diferentes publicaciones (en revistas de referencia) que soportan las afirmaciones que sí se hicieron en la nota de prensa. Por supuesto, no hay pruebas de que "los LED causan cáncer", pero es que como tal afirmación esa sólo existe en el artículo de Magonia. Personalmente me parece que los datos de Galadí y las referencias por él aportada suponen, cuando menos, una aportación de datos de mayor envergadura que el hombre de paja que desmonta Gámez en su artículo.
Cierto que, habida cuenta del tema, sería conveniente de Cel Fosc desarrollara en su web el tema con más calma, y aportando tanto los enlaces como una valoración por parte de los expertos. Es cierto que en parte ya está hecho, y conviene recomendar el amplio dossier sobre el tema de la contaminación lumínica, especialmente el tema de los efectos posibles en la salud humana, que se presentó en el CONAMA 9, el Congreso Nacional del Medio Ambiente (diciembre 2008), aquí el PDF, que son las conclusiones del Grupo de Trabajo sobre Contaminación Lumínica. En concreto, a partir de la página 28, Juan Antonio Madrid y Mª Ángeles Rol de Lama, del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, desarrollan el tema de los efectos en la salud humana.
Cierto también que la posible línea de conexión entre LEDs y cáncer no está probada (aunque Cel Fosc no dijera que tal línea lo estuviera), y sin duda cabe una discusión sobre si la investigación aportada es algo más que circunstancial (como decía Gámez). Igualmente es cuestionable, cómo no, la inclusión de este párrafo en el comunicado de prensa, teniendo en cuenta que podría ser interpretado como un alarmismo injustificado. Galadí explica, en los comentarios de Magonia (un enlace, que no sé si apunta exactamente a ese lugar, pero va cerca, en cualquier caso):
Cel Fosc concluye que “los responsables políticos y técnicos que apuestan alegremente por la instalación de este tipo de luz deben conocer que pueden estar comprometiendo no sólo el ahorro energético y económico, sino también la salud humana y el mantenimiento del equilibrio medioambiental". Yo creo que la conclusión es moderada, poco alarmista (sobre todo si se pone en el contexto del comunicado en su conjunto) y está sobradamente justificada por los estudios científicos especializados.Quizá un poco más de mano izquierda habría sido conveniente. Como imagino que le pasa a mucha gente, Luis Alfonso Gámez ha hecho notar que el hecho de mencionar en el mismo párrafo cáncer y LEDs permite sacar conclusiones más bien catastrofistas. Y sabiendo cómo con mucho menos se ha podido montar una electrofobia (antenafobia, wififobia, etc...) de gran calado en la opinión pública, parte de la crítica está justificada. No la forma en que se hace, ni la forma en que se viene a calificar de anticientíficos o magufos a los responsables de la asociación ni, mucho menos, la gracieta de compararlos con la Bruja Lola.
En cualquier caso, tras leer los comentarios, peinar el trollerío habitual (y mira que yo me quejo del coñazo que dan por aquí, qué paciencia tiene este santo hombre en Magonia con la troupe que le acompaña), me pareció razonable comentar el pasado viernes a mediodía al autor del artículo el hecho, y mi parecer sobre el tema. Y se me ocurrió hacerlo en Twitter. Ya he escrito por aquí que no me siento cómodo con el sitio del pajarito, aunque lo uso más que nada para ver qué se cuenta gente que suele contarse cosas interesantes, y que tengo mis "dias twitter", en los que paso más rato intentando abrirme paso a machetazos en la selva de mensajes de 140 caracteres o menos (aunque algunas aplicaciones permiten colocar más largos parlamentos que aparecen como un enlace personalmente me parecen un contrafuero a la esencia del chisme este... así que siempre me he mantenido en el complicado e ingrato compromiso de reducir lo que uno quiere decir a esos míseros caracteres). Así que mandé el siguiente twit:
@javierarmentiaLa alusión a buenaprensa queda clara, referida al trabajo de Josu Mezo en malaprensa. El enlace intentaba permitir que el lector llegara precisamente a la parte del enorme hilo de comentarios donde Galadí pone referencias a las afirmaciones.
Cel Fosc NO dice que los LED causen cáncer, @lagamez en Magonia no hace buenaprensa... http://goo.gl/rrM3p
Ahí se despertó un ir y venir de comentarios que a lo largo de ese mediodía del viernes (fue el rato que pude dedicar al tema antes de sucumbir a otros placeres) me permitió cruzar mensajes con unos cuantos amigos aparte de Luis Alfonso Gámez (@lagamez). Por ejemplo, @Joaquin_Sevilla o @xurxomar, quienes expresaron sus opiniones sobre si el comunicado establecía o no esa afirmación, aunque no la dijera tal cual. Algunos otros se fueron uniendo a la discusión, como @elnocturno que llegó en plan dominico. La discusión fue y vino, pero como no le pusimos un hashtag a tiempo es un cacao reconstruirla al completo. Este es uno de los problemas del invento: si no sigues a todos los participantes, o no se referencia bien un tema (aunque nunca se sabe si ese tema se va a convertir en "un tema") luego es casi imposible rescatar la discusión. Es, como pasa a menudo en los foros (los odio también, qué le vamos a hacer), un mareo que tras varios incisos, contribuciones de otras gentes y demás, al final no hay cristiano que se aclare.
Se fueron incorporando más personas, como @Txominbarullo o @AdrianHLlorente, quien comenzó a tomarse el trabajo de desmontar alguno de los artículos citados de referencia, y anduvo buscando por PubMed sobre el tema, con un diagnóstico demoledor (que, ciertamente, mostraba una vez más que twitter no permite ir mucho más allá que lo que da de si la línea y pico de texto máximo permitido. Quedó en mandarme un análisis más completo, que sigo esperando, con mi compromiso de hacérselo llegar a los responsables de Cel Fosc para que lo tengan en cuenta en el posible debate... Luego pasó lo que pasa: yo me fui a comer por ahí, otros debieron seguir, pero vete a saber porque al no mencionarme expresamente no sé de qué hablarían.
Total que ahí quedó la cosa. Por los comentarios que cruzaba con Luis Alfonso, está claro que él sigue sosteniendo la literalidad de lo escrito. Por lo que he leído desde Cel Fosc, siguen trabajando en aportar datos sobre el asunto de las luminarias eficientes y sobre si los LEDs son la panacea que aseguran sus vendedores. Las aportaciones de expertos que, me consta, no son dados ni al alarmismo ni al maguferío, estoy seguro, aportarán luz en este tema (vale, chiste fácil).
Por mi parte, seguiré atento: me duele que un dictamen que surge de una preocupación razonada ante un anuncio como el que hizo el Gobierno de España a comienzos de mes haya podido tomarse por lo que no era, que incluso a pesar de sus planteamientos haya podido dar pábulo a un alarmismo injustificado; y me duele que la labor de un periodista para alertar y denunciar los excesos de la pseudociencia no sea capaz de separar no a los amigos de quienes no lo son, sino las afirmaciones de lo que no lo son. Me consta que ni unos ni otros han abandonado sus criterios de racionalidad y pensamiento crítico, y yo intento no hacerlo. Pero si al final lo que uno se lleva es que en cuanto dices algo que no le gusta a alguien te vas a dedicar a poner velas negras por ahí... pues como que no.
Y eso, además, en 140 caracteres de twitter. Así que mando esta historia, que queda abierta a las aportaciones de los comentaristas, como siempre, y al compromiso de que si me entero de algo más, por aquí lo iremos poniendo en cuanto tenga tiempo.
