A Día De Hoy (Una Opinión Iletrada Más Sobre Fukushima)
[NOTA:Por vez primera en la historia de esta bitácora, esta entrada reproduce una nota en Facebook colocada al hilo de un debate que comentaba la historia de esta bitácora Catástrofes Naturales Y Otras y que reboté allá. Por aquí también se había suscitado debate... así que la cosa se complica. Jodidas redes sociales, lo malo no es ya que para saber qué dice alguien tengas que mirar cada vez más sitios: su página o su blog, sus tuiteos, su frisbuk, el linkedin -lleno de pomposos desubicados, por cierto, qué sitio, tú...- y si eres forero o foroadicto -a mi me dan sarpullido, lo siento- pues también por ahí. Con lo sencillo que eran los viejos tiempos, en que llamabas gilipollas a alguien y ni se enteraba, ahora te lo llaman y lo que pasa es que no te enteras hasta unos meses después cuando te lo rebota alguien en otra situación y sitio completamente diferente. Pero esto es desvariar, así que al grano, quiero decir, al copipegue]
Un fenómeno que se está produciendo (aquí, no en Japón) sobre el tema y que sería interesante analizar: mucha gente pronuclear (pero que no declara su posicionamiento) se ha ido centrando en la mala transmisión de la información, el alarmismo y demás (sin duda con razón, es innegable que esto se ha vendido así) y de paso ha ido colocando siempre un "tranquilos" basándose en los datos históricos, en las medidas de radiación y demás. Siempre, sin embargo, tomando como "peor momento" de la situación el que se vivía en ese momento, y considerando que, lógicamente, las cosas no podrían sino ir mejorando y así los daños no pasarían de ser algo que es asumible.
Sin embargo, la realidad ha ido tomando el peor de los caminos posibles y poco a poco a lo largo de esta semana estamos yendo cada vez a situaciones (escenarios, que le dicen) un poco peores. Analizando estos días: ese posicionamiento, que no dudo en calificar de racional en gran parte, pero que partía de una no declarada nuclearfilia, dijo que no habría escapes. Y llegaron los escapes. Que eran mínimos, pero que no se descontrolaría el estado del núcleo del reactor. Y se descontroló. Que no había que alertar a la población, pero las mismas autoridades responsables (las de allí) lo están ya haciendo... en cierto modo. Que toda la información fluía, y parece que no del todo. Que todo se había diseñado y trabajado bien antes y que era imposible haber previsto unos sucesos "naturales" tan chungos y tan a la vez, lo que tampoco es cierto del todo...
Yo reconozco (públicamente y desde hace mucho) que no me convence lo pronuclear y admito que me ubico en una posición en cierta parte nucleárfoba(*). Y he ido concediendo día a día que ciertamente, las argumentaciones que los pro sonaban razonables, que es cierto que las fugas suponen niveles bajos y que no afectan la salud (en términos poblacionales...) y desde luego que se exageraba y se exagera. Avisando, eso sí, de que para dar confianza hace falta más que un "tranquis, que está controlado"... y que el conglomerado de intereses empresariales y gubernamentales no pueden tranquilizar sin más, sabiendo como siempre se acaba filtrando algo que demuestra que no estaban haciendo lo que debían ni contando lo que sabían.
Ante este tipo de posicionamientos como el mío, rápidamente se aireaba el banderín de aviso de "ojo, demagogia e ideología al canto", como si fuera ilícito sospechar, o preocuparse. Pues bien, ya estoy un poco hasta las pelotas de soportar que sigan (es genérico, indefinido, busca provocar, ciertamente...) vendiendo tranquilidad y que no tengan la elemental decencia de reconocer que ellos también están actuando movidos por el interés ideológico o por sus filias o fobias, que la racionalidad no necesariamente está de la mano del mundo pronuclear, y esas cositas. Perdón por el rollo, lo coloco también en una nota. Que ando aquí a punto de inaugurar una exposición sobre meteorología y no tengo tiempo más que para unos pequeños exabruptos. Que pasen feliz día...
(*) Principalmente me preocupa utilizar una tecnología que produce desechos que no sabemos cómo desactivar y que exigen soluciones aún no descubiertas. Como muchos otros físicos me gusta menos la fisión, tiendo a pensar que la fusión sería más recomendable. Pero me parece que el debate energético nunca ha querido plantear los temas de forma radical, porque sigo dudando de que se deba pagar por la energía a precios arbitrarios y especulativos, que la energía, como la luz del sol y el agua, a lo más deberían tener tasas estatales, y todo eso que es más filosófico que otra cosa visto donde vivimos. Como las utopías quedan lejos, asumo que estamos donde estamos y entonces me preocupa que el control público y social de estos temas no exija más transparencia -aunque sobre el papel la tal transpariencia sea la base de todo. Ya he escrito por aquí que poco favor hace a que confiemos en la energía nuclear el que se haya demostrado que en cuanto hay un problema gordo, a quien se llama es al jefe y este llama al otro jefe y al final parece que todo ha de moverse a golpe de los criterios de los administradores y dueños de la empresa y no conforme a los criterios de los técnicos implicados y siguiendo los protocolos que se habían diseñado para esas contingencias. Ascó, por ejemplo. Mientras no cambien esa forma de actuar (que no es solamente española, me temo) no pueden pretender que les concedamos el beneficio de la duda, a nadie.