Excelencias
MILENIO- DIARIO DE NOTICIASLunes, 1 de noviembre de 2010
Visto que ahora se puede comprar una cátedra en la universidad pagando tan solo 20.000 euros, unos laboratorios que venden homeopatía (o sea, píldoras o gotas sin principio activo para ser distribuidas por médicos colegiados en un acto litúrgico más cercano al curandero que al que liga un juramento hipocrático de esos) han decidido montar un corralito de estos en el lado zaragozano de ese campus excelente e ibérico. No sé si por aquí también van a reconvertir aquel máster de engañifa a diluciones extremas que ya montaron hace unos años en mecanismo de ingreso para sustentar el trabajo desinvestigador de promocionar una práctica sin efectividad terapéutica comprobada y que se basa en una teoría de la naturaleza humana y de la materia que tiene que ver más con la literalidad del Génesis que con la ciencia de verdad. Los de la UNED pueden sumarse, así como alguna otra universidad que también avala el tema, siempre recibiendo dineritos de las industrias que fabrican y venden agua milagrosa de San Hahnemann. Por supuesto, tan excelentes campus nunca conseguirán un simple artículo científico en el que se demuestre que esas cosas curan un mal de verdad. De verdad el mal y de verdad la cura, quiero decir. Nones, que no lo hay.
Pero como parece que son los tiempos en que hay que abordar la vida con una mirada más amplia y menos cerrada además de sinergizar universidad y empresa, propongo que abran cátedras para las timobolas para lavar más blanco o las timopulseras que equilibran el cuerpo, la mente y acaso el alma; que las cruces milagreras de Caravaca tengan también su cátedro y su becario, su nihil obstat rectoral y la callada por respuesta de la comunidad universitaria, que eso de pensar críticamente no es nada excelente ni nada moderno. Y para que los alumnos se animen a apuntarse, llenaremos las carreras de alicientes: patas de conejo promocionales con la matrícula, santería y candomblé en el aulario cada mañana y unas cuantas estampitas de santos universitarios. Mucho mejor que las aburridas investigaciones de esos tipos con bata y pocas relaciones sociales.