Bigotry / Loss Of Trust (La Cope Sin Mí 3)
Una de las cosas curiosas que tuvo mi segundo día de ex-colaborador de la Cope (no sé si lo de estar en un sitio trabajando imprime carácter en menos de una semana, así que tampoco lo usaré demasiado) fue descubrir que la historia de mi Breve Estadía era objeto de análisis en uno de mis blogs adorados, el del biólogo PZ Myers (bueno, también adoro el de Phil Plait, pero como ambos son escépticos, ateos y se conocen, no tengo problema en querer más a mamá que a papá, depende del día, si me siento más biologicista que astrofisicista -que son formas de ser cientifista, pero más en concreto, cosa que aclaro para los tarados que vienen por aquí estos días y se hacen la chorra un lío en cuanto les sacas del Astete). Véase la historia en Pharyngula, por lo tanto, y la amplia lista de comentarios. Constátase que allí incluso los trolls suelen ser un poco más leídos que aquí. Pero claro, cada bloguero tiene los trolls que se merece y yo no doy para mucho intelectual opuesto.En fin, que entre los comentarios hay quien apuesta por el aspecto de la discriminación por razón de religión, un aspecto que desde luego no es ajeno a esta historia un tanto chusca. Cierto es que las colaboraciones en medios de comunicación siguen un camino ajeno a los derechos de los trabajadores, considerándose más bien una prestación de servicios de un autónomo en unos casos, lo justo para aplicar una fiscalidad (Hacienda nunca se olvida de los que hacen labores por cuenta propia) pero también lo más sencillo para no andar liando la manta. Más aún, las colaboraciones de tipo "intelectual", tienen aún una más sutil caracterización... Por supuesto, no hay un contrato como tal, sino un acuerdo verbal.
Pero uno de los comentaristas hablaba más bien de un aspecto de derechos humanos, que sí pueden haber sido vulnerados: el asunto de la "bigotry", que decían /intolerancia, en este caso intolerancia religiosa. Realmente, la suspensión se produce por acciones que he realizado aparte de mi trabajo de colaborador con la emisora, se mire por donde se mire. Como comentaba "The Chemist": "he was fired for his statements outside of that context- and it's a case of clear bigotry".
Cierto que, como comenta "Christophe Thill" está el asunto de la pérdida de confianza, que podría aplicarse aquí:
Here (France) there is a notion called loss of trust. If it's invoked (and justified), you can legally be fired. For instance, I McDonald's France discovered that one of their employees dedicated his life to a crusade against junk food and the hypocrisy of fast food chains concerning obesity, they would be justified in firing him. Now, of course, they would have done some background checks before hiring him in the first place...
A este lado del Atlántico, Mauricio-José Schwarz escribió también ayer un bello texto que reproduje en los comentarios de las apostillas: Con "i" de intolerancia. Como dice:
El despido de Armentia por odios religiosos, por intolerancia en nada distinta a la que establece la persecución de judíos, protestantes o musulmanes, debería crear alarma social. No vale decir que "era de esperarse" que la COPE actuara así, lo que es de esperarse es que la caduca iglesia católica española se apresure a llegar cuando menos al siglo XIX. Tampoco vale decir que "Armentia debía saber a lo que se arriesgaba", porque esto responsabiliza a la víctima de la censura. Para cualquier periodista, toda tribuna es aceptable mientras no le exija que cambie su forma de pensar. Por lo demás, un ateo, un judío o un cristiano pueden trabajar sin problema como camareros en un restaurante de dueño musulmán, por ejemplo. Y un tejedor católico fervoroso que odiara a los ateos a tenor de las habituales declaraciones de Benedicto XVI no debería ser despedido de su trabajo textil sólo porque el dueño fuera ateo.
Me he encontrado también con gente que atribuye una intencionalidad éticamente (moralmente) reprobable al hecho de que yo aceptara la colaboración. Sin entrar en más consideraciones, una y mil veces repetiré el hecho de que mi colaboración se hacía en un entorno amigable, dentro de un proyecto que, como me fue presentado, me parecía aceptable y abierto, y en donde mi actividad profesional como periodista científico (o comunicador científico) la podría desarrollar perfectamente sin conflictos por ser quienes son los dueños de la emisora. En ningún momento escondí mis escritos ni mi posicionamiento (ni mi modelo de vida que es abiertamente atacado por la iglesia católica cada día, cada día en el que impiden una laicidad que siempre he considerado básica en una sociedad democrática), así que esa pérdida de confianza que se apuntaba es también algo sutil.
En fin, es interesante ver cómo en algunos lugares el asunto ha permitido debates o propuestas interesantes. En otros no, claro. Pero tampoco quiero hacer ahora más historia con esto que lo que es: un claro caso de discriminación o de odio religioso, aupado por gente sin escrúpulos, que desde el anonimato de su ciberactivismo integrista son capaces de asustar a toda una cadena de los obispos, a los obispos mismos o quién sabe quién que tome por ahí las decisiones. Quizá lo más terrible de constatar es que muchas de las acciones de la iglesia en los últimos tiempos están manejadas o provocadas por fundamentalistas con gran dosis de violencia. Pero claro, si no puedo ni colaborar haciendo una sección de ciencia, como que me van a escuchar dando opiniones sobre sus estrategias...
Aprovecho, de paso, para agradecer públicamente a tanta gente que se ha puesto en contacto estos días conmigo (sí, es pertinente decir que muchos desde organismos de confesionalidad católica, católicos ellos mismos muchos también) el apoyo. Como siempre, me habría gustado mucho más hacer una sección de ciencia digna en un magacín digno, y poder contar cosas interesantes que animaran a los oyentes de esa radio a acercarse un poco a la ciencia.
Para los amantes del morbo económico, también puedo comentar con completa libertad que la retribución que habrían de tener mis colaboraciones alcanzaba una cifra bruta de 150 euros cada vez que se hiciera la sección, cifra fijada por la cadena y sensiblemente inferior a la que en otras colaboraciones radiofónicas análogas suele moverse en otras cadenas, como cualquier profesional del sector sabe. Aplicando las habituales reducciones, comprenderán que la cantidad neta queda bastante menor. Habría que preguntar a quienes el tema sólo les merecía una consideración económica (evidente juicio de intenciones, claro): vale, se cobraría 150 euros brutos... ¿y?.
Me dejaré más cosas en el tintero, pero como habrá más días, igual podemos contarlas por aquí.
Añadido del 12/9/9
Se me había pasado leer el no menos interesante texto de Yamato en El fondo del asunto. Aparte de agradecerle el texto tan interesante, y recomendar a todo el mundo que lo lea, poco más puedo decir al respecto. A mí no me cabe duda de que es un ejercicio de intolerancia, posiblemente una discriminación y hasta un improcedente despido (que no es tal, a mí se me comunicó simplemente una "suspensión" de la colaboración, sine die, eso sí). Ahí queda, y quien quiera preocuparse por la forma en que se manejan las cosas en algunos medios de comunicación, si quiere, tiene mi caso como un ejemplo palmario.
Comenta Yamato:
El recurso al sentido del humor es una herramienta excelente, yo diría que imprescindible para capear los temporales con los que de vez en cuando nos encontramos. La facultad de encontrar el lado cómico a lo que nos pasa en cada momento me parece envidiable, y aunque con éxito más bien moderado yo también intento practicarla.
Pero claro, el sentido del humor es también algo muy subjetivo. Y no me refiero solo al hecho de un mismo chiste pueda resultar irresistible para algunos mientras que otros no le encuentran el menor sentido. Me refiero a que la perspectiva desde la que se contempla un hecho puede convertirlo en algo divertido o en algo que, francamente, no tenga ni la más mínima gracia.
Añadido del 13/9/9
Otro texto interesante sobre el tema, escrito por Ramón Reig en Rebelión:
Hay en el mundo mediático español una constelación de perdonavidas y meapilas que aplican el Evangelio como si fuera el Código de Hammurabi
No te queman porque no pueden
Javier Armentia dice que lo han echado de la cadena española Cope de radio por ateo (la Cope es de la Iglesia). A mí, don Eulogio López, director de Hispanidad, otro medio de comunicación muy pío, incluso más papista que el Papa, me ha fulminado como privilegiado lector por ejercer mi derecho a la crítica. Así se desprende de la coincidencia entre la publicación de un artículo mío sobre López y el cese de la llegada a mi ciberbuzón de su interesante y divertido medio de comunicación. “Dios me lo dio, Dios me lo quitó, bendito sea su santo nombre”. En efecto, Hispanidad llegó a mi buzón sin yo pedirlo y sin yo pedirlo ha desaparecido. He usado sus textos con fines académicos y ahora lloro desconsolado su pérdida porque mi conocimiento se resquebraja y se hunde como les ocurrió a Sodoma y Gomorra. Y todo por mis pecados, he criticado a Eulogio y Eulogio pensará que Hispanidad es suyo y que me vaya a las tinieblas.
El proceder de la Cope y del señor López, explica muy bien cómo se las gasta este personal. Ellos pueden criticar pero no ser criticados o, si los critican, tienen que dar el visto bueno. La Universidad de Sevilla y la Asociación de la Prensa de Sevilla van a editar un libro, en breve, sobre cien años de comunicación en la ciudad. Escribo un capítulo en ese libro que trata sobre un periodo de tiempo muy actual del que fui protagonista. Pues hay colegas de la misma cuerda beata que Eulogio y la Cope, que se empeñan en corregirme la plana porque no les gusta lo que digo, a pesar de estar contrastado. Otros colegas le filtran las galeradas del libro.