Condones Y Criminalidad
Criminales. Afirmaciones que son mentira, que son peligrosas, que son un atentado a la salud pública y exigirían reprobación total por parte de la ciudadanía.Leo en elplural que en el fanzine cristofascista "Alfa y Omega", que edita el arzobispado de Madrid ahondan en la defensa de las bárbaras afirmaciones del papa Benedicto XVI sobre la manera en que el preservativo aumenta el problema y no lo soluciona, referido al sida, soltadas además en Camerún, en África, donde esa epidemia más golpea. Lo hacen con mentiras, como siempre, como es su estilo. Como esa obsesión sexual según la cual promocionar el uso del preservativo para las relaciones sexuales es incitar al sexo fácil.
Es parte de la cruzada católica en contra de la inteligencia que se está desatando últimamente. Por ejemplo, en las provincias, el "sacerdote y periodista" Antonio Díaz Tortajada afirma, en su defensa al injustamente atacado Benedicto, mentiras como "en las grandes ciudades de Occidente, donde es fácil el recurso al preservativo, hay tantos afectados como en África, donde ese recurso es casi imposible". O las imprecisiones habituales tan mentirosas como "sólo la abstinencia sexual o una fidelidad de por vida entre parejas no infectadas eliminan totalmente el riesgo de enfermedades sexualmente transmisibles". Que se lo digan a las parejas fidelísimas de hemofílicos que resultaron infectados por sus cónyuges. Aparte de que siempre puede uno cascársela y eso, siendo bastante sexual, no suele estar sometido al contagio. En fin, si sería para tomárselo a cachondeo si no fuera porque es triste, irresponsable e incita a la propagación de enfermedades, algo que debería ser delito, lo que antes era apología y ahora se dice enardecimiento de crímenes.
Una pena que en el Congreso vayan a pasar de reprobar las palabras papales, menos aún hacer una protesta por la campaña católica contra el preservativo, que es un directo atentado contra la salud pública.
Hay más: el arzobispo de Granada, Javier Martínez, que es también presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, monta más de lo mismo en la página odisur ("servicio para la información y los medios de comunicación de los obispos del sur de España") llega al extremo de afirmar que
Lo que se silencia es el dato —perfectamente constatado— de que el uso masivo de los preservativos no ha detenido el sida en África, sino que lo ha propagado.(La siguiente afirmación es genial también, pero nos llevaría a otro tema: "Y se silencia el número de suicidios que se producen entre las mujeres que han abortado. Y se silencia la amargura infinita y el dolor en que viven la inmensa mayoría de las que se han creído que “eso” era un derecho, y no saben que sería mucho mejor que fuese un pecado, porque los pecados, todos los pecados, HAY quien los perdona, y quien nos ama y nos abraza y nos cura.")
¿No es criminal afirmar algo así? No es que sea que uno pueda opinarlo, es que está en contra de los datos epidemiológicos, y en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Recomendaciones que, cuando se han empezado a seguir en países como Camerún, han conseguido al menos estabilizar la prevalencia de la infección por vih y el número de muertos anuales (cerca de 40.000 en un país de menos de 19 millones de habitantes) según leo en un informe sobre el tema de la OMS (pdf).
Este tipo de barbaridades va a seguir, y por ello puede ser conveniente que nos apuntemos a la CAMPAÑA DE CONCIENCIACIÓN A LOS CATÓLICOS SOBRE LA PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES: la próxima vez que pases por una iglesia, déjales un condón en el cepillo. Si son caritativas personas, podrán darle un buen uso. Aquí o en África.
