Mirar Al Mundo
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO, jueves 12 de febrero de 2008
Hace una semana titulaba esta columna “Mirar al cielo”, porque hablaba del Año de la Astronomía. Pero este 2009 también conmemora algo que tiene que ver con una mirada a nuestro mundo, este planeta tan especial porque es el nuestro, y es el único de esos cientos de mundos conocidos en el que existen seres vivos. Hoy exactamente hace 200 años nacía en Shrwesbury Carlos Roberto Darwin, que a sus 50 años publicó “El origen de las especies”, uno de esos libros que ha cambiado la historia. Como en todas las ciencias, a hombros de gigantes, Darwin regurgita todo el conocimiento sobre paleontología, botánica y zoología, y le da un sentido: la evolución de las especies por la fuerza de la selección natural. Él proporcionó el marco en el que podemos entender la enorme diversidad de la vida en la Tierra, y a la vez su enorme interrelación. Gracias a Darwin y a los biólogos que han creado esta hermosísima construcción humana que es la ciencia biológica, podemos entender la herencia, el origen y el desarrollo de las especies, incluso avanzar en el misterio de la estirpe humana. La evolución es el marco en el que podemos entender la nueva medicina, la bioquímica, la genética, pero también la antropología e incluso la psicología. Y todo ello sigue siendo una creación que nació hace siglo y medio. Con Darwin.Darwin fue un hombre de su tiempo, y lo podemos comprobar ahora en la “Autobiografía” que publica Laetoli con la Universidad Pública de Navarra. Siempre pensando en las convenciones y en el dogal que suponía esa sociedad dominada por un pensamiento religioso: un hombre que apostó por buscar razones, observar y obtener pruebas de las cosas se encontraba desarmado ante los argumentos de las creencias. Sus trabajos fueron, además, piedra de toque de los enfrentamientos entre dogmas y razón científica. Y lo siguen siendo. Siglo y medio después debemos seguir explicando la importancia de Darwin en días como hoy, porque los enemigos de la ciencia y del progreso siguen atacando esta osadía tan darwinista de convertir al ser humano en parte del planeta en que vive.