La Pasión Por Autentificar...
Estaba el otro día en Vitoria, dando una charla sobre temas climáticos cuando se comenzó a hablar del asunto de Iruña-Veleia. Por decirlo en breve, un fraude con unos restos de un oppidum romano cercano a Vitoria-Gasteiz (íbamos mucho de niños a jugar por allí, cuando estaba completamente desatendido y perdido... qué destrozos se harían a lo largo de tantos años que eso quedaba como unos restos romanos sin más, cuando luego se vieron que eran de los más importantes de la zona...). Los restos eran increíbles, inscripciones en vascuence antes de lo que nadie habría imaginado, grafismos paleocristianos antes incluso de que se inventaran... bueno esas cosas que convierten a un hallazgo, y al equipo, en lo más famoso y lo más discutido. Controversias, desde los anuncios de hace más de dos años, ha habido muchas, y sospechas de que eso tan sorprendente sólo podría ser falso, también. Finalmente han llegado los dictámentes que ponen datos suficientes para asegurar que es un fraude. Autor y motivación (o autores y motivaciones) quedan por el momento para la investigación. Por supuesto, como siempre, mucha política e ideología detrás, delante y enmedio.Lo cuenta estupendamente Julio Arrieta, que lo pone en escala con el escándalo Glozel, y coloca unos buenos e interesantes enlaces. Recomiendo también a muyloco comentando el asunto. Magonia también lo recoge. Y los únicos que pasan del todo son los de la página "oficial" del sitio, lo que resulta un tanto increíble, porque Eliseo Gil (el director de las excavaciones) ya está poniéndose tiritas en esa página: que si ahora aparecen unas dataciones, que si hay un dictamen científico con parabienes... Cada vez peor.
Álava va a convertirse en tierra de falsificaciones históricas y prehistóricas. Ya hace unos años sucedió con aquellas extrañísimas pinturas rupestres de Zubialde, y muchos medios se han hecho eco de ese paralelismo (lo veo en las noticias de EiTB por ejemplo), aunque otros, como muyloco comentan que son más las diferencias que los parecidos. Realmente el parecido está más en cómo algunas instancias públicas abrazan casi cualquier descubrimiento para darse imagen, y para pasar a subvencionar adecuadamente... hasta que llega el batacazo de los datos reales y allí todo el mundo desaparece...
Actualización 6 diciembre 2008
El caso se ha ido complicando cada vez más. Y ahora son legión quienes gritan que todo es un montaje. El que muchos de ellos estuvieran al principio cantando alegremente la pureza del descubrimiento no ayuda. El que entonces todos callaran, y me refiero a los expertos que debían haber dicho algo, aunque sólo fuera que las cosas no se hacen así, que antes de anunciarlo a la prensa conviene publicarlo en una revista científica, etcétera, pero que ahora están indignados por que nadie pueda creerse unas óstrakas tan evidentemente falsas que incorporan en una lista de filósofos antiguos a Descartes, mil y pico años antes de que naciera el tal René. Y los medios de comunicación, que entonces fueron acríticos y ahora lo son igualmente.
Quizá lo más llamativo es cómo los medios (y por lo tanto quienes vivimos alimentados e informados por los medios) nos convertimos en los mejores propaladores de carpetazos y aldabonazos gratuitos. Contrastando con esos que ahora dicen "ya lo pensé hace dos años", aunque no dijeron ni mú, o quienes ahora exigen a unos expertos que habitualmente prefieren un ritmo más tranquilo que digan todo en dos minutos, porque ahora o nunca y si no hablas eres cómplice, da gusto leer hoy en El País el reportaje sobre el tema de Joseba Elola: Iruña-Veleia, culebrón arqueológico. Y si están suscritos a la lista escépticos que mantiene ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, podrán leer las intensas y razonables reflexiones de un experto (y buen amigo de esta casa, el Pater a.k.a. Sanantón do Castelo) que ya hace años avisó de los peligros de la arqueología patológica (léase: Arqueología, pseudociencia y ciencia patológica)