He Visto Cosas...
...que no creeríais.Como el Palacio de Congresos de Galicia en Santiago a rebosar, mil seiscientas personas que querían escuchar al sintetizador de Stephen Hawking hablarles de los agujeros negros, y de cómo se puede escapar uno de ellos.
Como el Instituto Rosalía, a rebosar también, y seiscientos chavales delante de la pantalla que montaron en el polideportivo al lado del auditorio, para escuchar la presentación del libro de Lucy Hawking y su padre, ese cuento cósmico que todos compraron, y todos pasaron a la firma de Lucy.
Como la ciudad entera de Santiago, y también por Fisterra, volcándose al paso de la silla de ruedas del científico más famoso, posiblemente también uno de los personajes más famosos del mundo. Las rúas se abrían al paso de una comitiva que iba creciendo, con gente que descubría que hay más cosas en Santiago que las que dependen del deán.
Como todas las autoridades, las políticas y las académicas, han rendido pleitesía a una persona que ha inundado, el Huracán Hawking, la vida tan estereotipada de la capital de Galicia.
Pero sobre todo, he visto muy de cerca la mirada de Stephen, el cariño que transmite, la emoción que llevaba, y que se desbordaba por los pocos músculos faciales que puede mover. He visto cómo se miran los miembros del equipo que rodea al científico, una mirada de amor, de emoción. La complicidad que tienen, convirtiéndose en los miembros que Hawking no puede ya mover.
He visto cosas que no creeríais. O que ni siquiera yo había pensado posibles por estos pagos.
Ya lo contaré con menos emociones encima. Y con más recorrido. Mientras tanto, sólo puedo sumarme a todos los agradecimientos que se han dado hoy en Santiago a Stephen Hawking, el científico. Como decía el rector de la USC, esta visita quedará marcando un punto importante en la historia de la ciudad. Y en la de quienes estábamos participando, también, añado.