Panamá Día 0 (Crónicas del Quetzal'008 #001)
Llegamos anoche a eso de la una de la madrugada, tras retrasos varios y sobre todo esa experiencia deshumanizadora, oprobiosa y lamentable que constituye una simple escala técnica en Miami. Varios de los compañeros de viaje descubrieron que su nombre y apellido puede estar en una lista desconocida que tiene la gente de inmigración (llamarles "la Migra" a estos hotentotes maleducados es demasiado cariñoso) y se sometieron a esa vejación de verte completamente privado de todo derecho durante el tiempo que ellos quieran, mientras tus huellas viajan "a Washington, para comprobación" era lo único que llegaban a decir, para ver si eres ese malvado o no. Mientras esperas, caras largas, empujones o insultos directamente, un baño sin puertas, todo sucio, una madre con un bebé llorando, un monitor cuyas pupilas estaban perdidas en un aeropuerto sin que nadie les explicara qué había sucedido... en fin, al cabo de hora y pico, y con el riesgo de haber perdido el vuelo de conexión, le sueltan a uno sin pedir ni perdón ni dar las gracias por la colaboración. El pasajero, en tránsito en ese país maleducado y fascista, después de probar gratis total un aperitivo de los Guantánamos que tiene el Imperio, sin dar crédito se dirige a la terminal y allí, en el concourse atestado y sucio de este aeropuerto desastrado de país bananero, cuenta a los colegas lo mal que se vive. Lo malitos que están, lo enferma que es esta sociedad de la Patriots Act. Y deseando, claro, que la organización organice la próxima vez el vuelo con escala en algun lugar del primer mundo (o de lo que tontamente en Europa pensábamos -antes, antes de esas leyes vergonzantes del Parlamento Europeo, ciertamente- que era el primer mundo, el de la democracia y los derechos... esa utopía olvidada).Lo más curioso de todo es que yo no fui secuestrado, ni mis apellidos estaban aún en esa fatídica y desconocida lista de personas potencialmente peligrosas.
El paseo por ese parque temático del Bush Horrorland, y las demoras de un vuelo que va recogiendo demoras de todo el Caribe, nos permitió pasar muchas horas en ese aeropuerto. Ya les digo, sucio, astroso... un lujazo para tirarte seis horas allí. Lo mejor, las goteras. Eso sí, rápidamente te colocan un pirulo de plástico con lo de "wet floor" y santaspascuas. Digo, por que no puedas ponerles ni un pleito.
Total que llegamos tan tarde a Panamá, y la noche estaba tan oscura que sólo vimos las sombras de este Manhattan que es Paitilla, dirigiéndonos hacia el causeway del Canal, la Calzada Amador, que es donde está el hotel donde caemos muertos (habitaciones con lo bueno de los Estados Unidos, esas cosas que tanto te gustaban antes de que los derechos humanos escaparan volando, con camas queen size, tu kettle, y conexión wifi gratuita) y hasta ahora.
Acá son las 8 AM, las 15.00 allá (14.00 en casa de Reveré). Y probando el instrumental justo acierto a ver un carguero pasando por el Canal. Aquí va la foto, pero no piensen que ni habrá crónica diaria ni fotos, que hoy ha habido tiempo y posiblemente no lo tenga a menudo. Tampoco tengo cobertura de móvil: debería haber comprobado que mi terminal no era cuatribanda y que casi todas las compañías de telefonía móvil de aquí (incluyendo la omnipresente MovistarPanamá) usan una banda diferente de la europea y la usaniana. Pillaré un celular de por aquí, que me han dicho que hay ofertas. Da igual, por la selva tampoco habrá cobertura.
Saludos, pues. Y recuerden: eviten programar sus viajes con escala en Guantánamo-2 (o sea Miami Int'l Airport). Por la cuenta que les tiene.
