Quevedo También Lo Dijo
No he de callar, por más que con el dedo,
ya tocando los labios, ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
de una epístola satírica que hoy convendría enviar a tanto salvapatrias que ni sabe contar ni sabe mirar ni se da cuenta de que este país, que no patria, también sabe decir las cosas manifestándose libre, pacífica y contundentemente
(aquí, completa)