Infierno 2.0
Que dice el ahora-papa que sí, que el infierno existe, en un lugar "que no está vacío". Es un sitio, un lugar. Lo ha recordado el PapaRatzi para alegrar la Cuaresma (por aquí los obispos se ponen a otras cosas en cuaresma, menos teológicas). Cuenta El País que el predecesor en la silla de Pedro, PapaCarol, había comentado que el infierno no existía como tal, algo así más bien como "un estado del ánimo". Quedaba más existencialista, más en la línea de "el infierno son los otros", incluso. el Palito-Palito de los Juan Pablos había dicho en 1999 que dejáramos de buscar espacios para el infierno o para el purgatorio. Incluso fue más allá durante un tiempo y hasta puso en duda la existencia del demonio. Por lo que se ve, recientemente un teólogo suizo vino a demostrar que el infierno, de ser, era un lugar vacío. Que la salvación llegaría para todos, hasta para los malos.Por lo que se ve, la inexistencia del infierno, o el concepto de que quede vacío porque Dios es infinitamente misericorde, no le gusta al Papa actual. Y es comprensible: la amenaza de la condenación eterna ha sido una buena herramienta para que muchos flaquearan y bajaran la cabeza en esta vida al son del Vaticano. Un adecuado uso de la tortura y del poder autoritario, evidentemente, ayudaban a convencer a los más descreídos, o al menos a ponerlos fuera de la circulación. En estos tiempos, sin embargo, hace falta por lo que se ve volver a lo del infierno porque ya no hay manera que la gente se enderece a hostias.
Lo que me recuerda un capítulo de South Park en el que el Chef intenta que Stan no sufra porque en esa ocasión Kenny va a morir de una enfermedad degenerativa sin cura, y le explica el trasfondo de toda la teología cristiana:
Stan : "Why would God let Kenny die, Chef? Why? Kenny's my friend. Why can't God take someone else's friend?"(¿No es genial?)
Chef : "Stan, sometimes God takes those closest to us, because it makes him feel better about himself. He is a very vengeful God, Stan. He's all pissed off about something we did thousands of years ago. He just can't get over it, so he doesn't care who he takes. Children, puppies, it don't matter to him, so long as it makes us sad. Do you understand?"
Stan : "But then, why does God give us anything to start with?"
Chef : "Well, look at it this way: if you want to make a baby cry, first you give it a lollipop. Then you take it away. If you never give it a lollipop to begin with, then you would have nothin' to cry about. That's like God, who gives us life and love and help just so that he can tear it all away and make us cry, so he can drink the sweet milk of our tears. You see, it's our tears, Stan, that give God his great power."
Stan : "I think I understand."
(vía DuVernois blog)
Volviendo al tema de ese infierno físico, apartado totalmente de Dios (algo complicado: si Dios está en Todas Partes, ¿cómo es que no está en cada rincón del Infierno? Cuando uno se pone a hacer afirmaciones ilógicas llega a absurdos... pero esto no es problema para un Dios Vengativo que roba los caramelos a los bebés), digo, volviendo al tema físico, haré mención obligada de dos cosillas, para animar la mañana del domingo.
UNO. EL INFIERNO ¿EXOTÉRMICO?
Circula desde hace años por Internet, con todos los visos de leyenda urbana (según Snopes, va y viene desde 1997, como un chiste en un grupo de news), un examen de termodinámica atribuido a un profesor de física de la Universidad de Valladolid por estos pagos, aunque en los EEUU suele ser en la Universidad de Washington, o un antiguo catedrático de Yale... La historia la podemos contar más o menos así:
Un profesor -un poco cachondo- de Termodinámica había preparado la pregunta "¿Es el Infierno exotérmico (emite calor) o endotérmico (absorbe calor)? Justifica tu respuesta."
La mayor parte de los estudiantes escribieron su respuesta basándose en la Ley de Boyle-Mariotte (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime).
Un estudiante, sin embargo, respondió lo siguiente: Primero, necesitamos saber cómo varía en el tiempo la masa del Infierno. Así, necesitamos saber la frecuencia con la que las almas entran en él y la frecuencia con la que salen. Opino que podemos asumir sin ninguna duda que, una vez que un alma ha entrado en el Infierno, ya no sale nunca más. Así pues, no hay frecuencia de salida.
Para calcular cuántas almas entran en el Infierno, tengamos en cuenta las distintas religiones que existen hoy en día en el mundo. La mayoría de estas religiones afirman que, si no eres miembro de ella, irás al Infierno. Debido a que hay más de una de estas religiones y teniendo en cuenta que una persona no pertenece a más de una religión al mismo tiempo, podemos afirmar que toda la gente y todas sus almas van al Infierno.
Con las tasas de natalidad y mortalidad llegamos a la conclusión de que el número de almas que ingresan en el Infierno crece exponencialmente.
Ahora miramos la variación del volumen del Infierno ya que la ley de Boyle establece que, para que la temperatura y la presión en el Infierno permanezcan invariables, el volumen de éste se tiene que expandir según se van añadiendo almas. Esto nos da dos posibilidades:
1.- Si el Infierno se expande a una velocidad más baja que la frecuencia a la que entran las almas, entonces la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste reviente.
2.- Por supuesto, si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la frecuencia de entrada de almas, entonces la temperatura y la presión caerán hasta que éste se congele.
Así pues, ¿cuál es la conclusión? Si aceptamos el postulado que enunció mi compañera Rocío López en el primer año de carrera, y que decía: "El Infierno se congelará antes de que yo me acueste contigo", y dado el hecho de que todavía no lo he conseguido, entonces el enunciado número 2 no puede ser cierto, así que la respuesta es: EL INFIERNO ES EXOTÉRMICO.
P.D.: El alumno obtuvo Matrícula.
(vía Enplenitud)
DOS: LA TEMPERATURA DEL INFIERNO SEGÚN LA FÍSICA
Menos conocido (¡qué injusticia!) es un estudio que viene también de un físico y que fue publicado en Nature por el genial Jorge Mira, de la Universidad de Santiago de Compostela, con el título "Visit heaven and hell ahead of schedule" (¿no se lo creen? aquí el enlace -de pago-, y el doi: 10.1038/23347, esto no es una leyenda urbana). Hace poco tuve el placer de estar con Jorge cenando, y surgió precisamente el tema de ese artículo y los cálculos que, en colaboración con José Vina, también físico, habían realizado sobre las caraterísticas físicas del infierno, partiendo de pasajes de la Biblia en que se describe, y buscando incluso la ayuda del arzobispado de Madrid para comprobar que el uso de esas citas era adecuado.
Esto pasaba en 1999, cuando lo de Kansas y la enseñanza de la Biblia en las clases de ciencias, y Mira proponía así un ejercicio en el que el relato revelado se confrontaba a lo que conocemos realmente del mundo. En concreto, emplearon la descripción del infierno del Apocalipsis, eso de los lagos de azufre en llamas, lo que permitía hacer una estimación de la temperatura. Su resultado: 445 grados (717,6 K) a presión normal. Esto no es muy por debajo de la superficie terrestre, llegaron a comentar... una temperatura similar a las de las chimeneas sulfurosas del fondo marino.
Ya puestos, también calcularon la temperatura del cielo, esta vez a partir de Isaías cuando describe lo luminoso del Sol, lo que les permitió usar la ley de Stefan-Boltzmann de la radiación para obtener un cálido cielo de 232 C. Esto permitía colocar al cielo en la zona de la termosfera terrestre (un suponer, al menos guiándose por la temperatura).
Lo gracioso, como siempre pasa con estas cosas, es que el artículo de Mira en Nature fue muy debatido entre los creacionistas bíblicos y hasta en sesudas revistas del pseudocientifismo evangélico. ¿No son encantadoras estas criaturillas de Dios?