Silencios
Por mucho que se recorten las cifras, los manifestantes de la convocatoria del pasado sábado 15 de febrero fueron muchos millones, y en muchos sitios diferentes como para echarle sólo la culpa a algunos partidos políticos españoles. Recuerdo, de paso, que esa fecha conmemoraba la de la primera matanza de civiles en el anterior -e injustificado- ataque a Irak de Bush I. (Es que estas cosas se suelen olvidar).
He estado unos días fuera de Blogalia, y ahora echaba un vistacillo a lo que se había comentado. Y llama más la atención lo que no se ha comentado. Lo que no han comentado precisamente quienes más deberían, creo yo modestamente, hacerlo, por cuanto en numerosas historias y sobre todo comentarios a las mismas (léanse las entradas correspondientes en "Una cierta mirada", o "Atalaya: desde la tela de araña") han reclamado más imparcialidad, más información, al tratar de estos asuntos.
Quiero decir, que me extraña la ausencia de los comentarios pertinentes a esa masiva participación ciudadana. Parafraseando: ¿qué se encuentra uno en ese sector de la blogosfera blogalita? Silencio total.
Cabría esperar que las mismas bitácoras que alzan sus voces al unísono (y al unísono también con el gobierno) cada vez que el sentimiento de una (llamémosle porque así la llamaron) izquierda que califican a veces de utópica o metafísica incluso, se abre camino por estos pagos, elogiara la actitud de la ciudadanía. Pues no. Silencio total.
Parafraseaba una historia de la Atalaya, por cierto(titulada Hablemos de política).
Hoy podría ser un buen ejercicio el de tomar algunas de las cosas que se han escrito por aquí al respecto de estas actitudes políticas y darles un poco la vuelta. Como comenté al hilo de una historia de rvr, el pasado domingo el periódico "The New York Times" comentaba que al poder claro y establecido de EEUU le ha salido un segundo poder, el de la opinión pública. Félix Ares en Ciencia15 ha comentado también algo sobre el asunto. ¿No es este fenómeno algo que merezca comentario?