Ah, Sí, Lo De El País Y Jiménez...
Que no había dicho nada: ayer regalaban -creo- un primer tomo de una colección de esas que vienen con los periódicos, y hoy ya te venden a casi 8 euritos el siguente libro-dvd. Con contenidos de esos llenos de tonterías que llenan ese programa que emiten en Cuatro dirigido y presentado por Iker Jiménez. La cosa es bastante impresentable, no solamente por el hecho en sí (siempre he pensado que cualquier cosa que te regalen o vendan con el periódico y que no sea estrictamente prensa es algo impresentable), sino, en este caso, por el contenido. No sé si es lo peor que se les podría haber ocurrido a los de El País para bajar un grado más en su camino decidido hacia el reino de la prensa-basura, aunque sé que no es el primero. Sí es muy eficiente: siempre han querido convencer que lo suyo, lo de El País, era periodismo y punto. De calidad y tal. Independiente hace un tiempo y ahora "global". Con las estupideces de los libro-dvds de Iker Jiménez, desde luego, no hacen sino mostrar más a las claras que una cosa es lo que dices y otra lo que haces. Pero tampoco esto es nada nuevo, ni, como ya decía, podemos ahora sorprendernos del todo.Entre otras cosas porque El País simplemente hace política de empresa, o de grupo global, como quieran llamarlo. Si la SER, que también quería -y sigue queriendo- vender su alta calidad periodística, objetividad, puntería y verosimilitud, admite en su seno -y contentos al tener éxito de audiencia con él- un programa pseudoinformativo como Milenio 3 desde hace años, sin que a nadie se le despeine un poco la deontología periodística; si lo mismo hizo la cadena de televisión del grupo, Cuatro, en cuanto amaneció por prebendas gubernamentales, colando ese atentado a la cultura veraz que es Cuarto Milenio, y consiguiendo con ello más audiencia que los informativos de Gabilondo, y tampoco a nadie le pareció mal, ni extraño, ni siquiera vergonzante, ¿cómo es que se extrañan que las redes de lo pseudocientífico hayan sido empleadas también para pescar venta de periódicos en El País? ¿A qué viene protestar específicamente por este nuevo paso de sumisión al grupo de comunicación?
Todavía, cabe pensar, guardan un poco (un poquirritito) las formas, porque también habrían podido eliminar directamente el suplemento de ciencia de los miércoles y que fuera Iker Jiménez quien coordinara esas páginas, aprovechando de paso para escibir -varias veces en cada una de las páginas- que eso es "la nave de papel del misterio, amigos". Tampoco lo han incorporado a las firmas del colorín semanal, ni siquiera han pensado -¿aún?- concederle una columna en la contraportada.
Vamos, que podría haber sido peor... No es que me consuele, pero tampoco me acaba de sorprender lo que está pasando. Por supuesto, los lectores de El País que aún crean que Prisa y en concreto ese periódico tienen algo que ver con la información veraz, deberían quejarse al Defensor del Lector, exigir que dos terceras partes de los periodistas que aún trabajan en el periódico forzaran un editorial diciendo que lo de vender Jiménez a diario es tan chungo como lo que dijeron del Ché. O algo así.
Y no soy derrotista, sólo recuerdo que a Iker Jiménez se le ha permitido toda la impunidad posible en la radio, y luego en la tele y... ¿por qué resulta raro que ahora también lo haga en el papel diario que es la marca más querida de la casa? Por su programa siguen apareciendo científicos que consideran que Prisa también merece una misa, y que salir en un programa de éxito no tiene nada que ver con colaborar con el pensamiento pseudocientífico y manipulador que permea las producciones de Iker Jiménez. Que la objetividad quede herida de muerte en cada entrega por la radio, la televisión o ahora el periódico, no parece importar demasiado a nadie.
Como yo me he quejado siempre de las barbaridades que se le permitían (y permiten) decir, y he denunciado siempre los intentos de manipulación que me caían más cerca, ahora sigo en las mismas, pero no me pidan que vuelva a decir lo que llevo años denunciando. Ahí está, y ahí sigo. Al menos ahora, a partir de este lunes, el que quiera esa basura, ha de pagar 7,95 euros. Así que el timado lo hace de corazón y voluntariamente. Enhorabuena por lo tanto a su necedad.
Eso sí: me encantaría vivir en un país en que el sentimiento de esos lectores de El País consiguiera parar este último desmán, que el consejo asesor de notables de ese diario hiciera una queja, que lo recogiera el Defensor del Lector o que, incluso, la redacción en pleno -o casi- se levantara también diciendo "ya basta". De paso, me gustaría que no se olvidaran de que llevan ya años y años alimentando el mismo monstruo en su grupo global de comunicación. Aunque no hubieran dicho ni mú públicamente del tema. Quizá es el momento.
Es decir, me encantaría (qué utopía), que esto del coleccionable fuera la gota que colmara el vaso. Pero me temo que no va a ser...
Actualización, 29 de enero de 2008 - 13.10
El Defensor del Lector de El País, José Miguel Larraya, ya está respondiendo, imagino que con una carta estándar, a las cartas de protesta.
En esencia, dice que entiende y comparte las razones de la crítica, que los contenidos de los libros y dvds de Iker Jiménez "tendrían diíficl encaje en las páginas del diario". Comenta que de hecho, "en sus más de de treinta años de historia la parapsicología, las apariciones o los ovnis han sido ignorados por EL PAIS y cuando han sido abordados se ha hecho siempre con un criterio razonable alejado de cualquier actitud crédula".
Pero explica que el estatuto que define las competencias del Defensor del Lector de El País acota sus funciones a los contenidos del periódico y al tratamiento de las informaciones que en él se contienen. Y que como la decisión de incorporar esa colección no es algo que pueda valorar, "éste defensor no puede ni quiere entrar a valorar sus prácticas comerciales, ni a garantizar la calidad de esos productos". Deja abierta la cuestión, en cualquier caso, diciendo: "Siempre será discutible si el diario ve comprometido su prestigio en función de la calidad de los productos que comercializa que cada día son más variados".
Por supuesto que es discutible, y por supuesto que cabe la protesta. En cierto modo, si uno quiere leer en la contestación del Defensor del Lector un apoyo a la crítica de los lectors, puede encontrarlo, desde luego. Pero también se encuentra con el muro: esto es por la pela, señores y ahí ni defensores del lector ni leches.
Quod erat demonstrandum: de poco sirve la deontología y demás zarandajas presuntas al periodismo cuando lo que se trata es de sacar pasta. La calidad no es algo que se cuestione... quiero decir, la falta de calidad.
Actualización, 31 de enero de 2008, 12.30
Interesantísimas (y necesarias) cartas de Alfonso López Borgoñoz y Serafín Senosiáin a EL PAÍS. Un análisis que se puede leer en "El País de la pseudociencia...", bitacorARP.