Imposible Adicción
Publicado en MILENIO, Diario de NoticiasJueves 17 de enero de 2008
Tal y como se presenta la cosa de las elecciones, y en general la cosa política, uno intenta aliviarse fijándose más en las noticias de la ciencia. Y algo consuela, pero poco. Así, podemos maravillarnos de que una vez más la tecnología ha permitido que una pequeña sonda espacial llegue hasta Mercurio y obtenga unas sorprendentes imágenes de un mundo que está por un lado cocido al Sol que más le calienta y por el otro helado por el espacio al no tener atmósfera. Y donde los impactos han dejado su huella a lo largo de miles de millones de años.
Haces una pausa y con la cabeza intentas evitar el pensamiento de hacer algo de sarcasmo entre la situación de Mercurio y la de Rajoy. Así que sigues adelante, y te encuentras el último aparatito que venderá la marca de la manzana, ese portátil ultraligero y ultraplano, que todos los que sufrimos el peso de esas máquinas cuando las viajamos querríamos tener. Lo tiene todo, hasta un precio enorme, como suelen estas maravillas de la tecnología. Desde luego, puedes pasar sin él, como podemos pasar sin tantísimas cosas que se han vendido como rosquillas estas navidades. Piensas entonces en la cantidad de enchufes y adaptadores que te rodean, con los que también acabas viajando: el del portátil, el del teléfono, el de la maquinilla eléctrica... La próxima vez, te prometes, viajarás con papel y lapiz y punto.
Sigues, pero escuchas lo que dijo el otro día Aznar en Pamplona y la noticia sobre las células ABCB+5 que, según acaban de descubrir, están implicadas en el desarrollo de los melanomas, se te transforma y sólo ves esos morenos extemporáneos. De repente, en vez de leer el Nature te quedas pensando en Zaplana. Miras entonces lo de la proteína CD317, cuyas cuerdas podrían llegar a impedir que el VIH atacara las células, y tampoco puedes sustraerte a la política. Aparecen los cardenales y los obispos y el anatema y... Entonces, abres tu portátil y te pones a ver porno por Internet. ¡Qué vida!