Ciencia Ciencia Y Ciencia
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO
Jueves 8 de noviembre de 2007
Se está celebrando la Semana de la Ciencia (como otros años, esta peculiar semana que aboga por la razón y la ciencia dura bastante más de siete días, en una deliciosa manera de demostrar lo faltos que estamos de razón y de ciencia). En todo el país más de 20.000 actividades en estos días celebran la ciencia, acercan los centros de investigación públicos y privados al público, acceden a la calle, copan los centros de ciencia, plantean debates, ponen películas y, en definitiva, intentan lavarnos la cara con el desdén con que tratamos la ciencia el resto del año. Como en otros años, dedico esta columna a hablar del tema, y no sólo por el convencimiento de que esta Semana es algo necesario y que además merecen la pena sus contenidos, sino porque además creo que es mi deber hacer proselitismo.
Proselitismo crítico: la ciencia no es sólo una bandera que defiende territorios contra otros, la ciencia no es una religión contra otras. Es la evidencia de que vivimos en un mundo en el que, afortunadamente, todavía podemos analizar la realidad e intentar transformarla en beneficio de todos. Aunque esto sea algo que se olvida a menudo, y que aunque seamos usuarios de los productos de una ciencia y una tecnología que han ido cambiando el mundo en este último medio milenio, seguimos sin darnos cuenta de lo importante que es que participemos de ello, porque si no quedamos como simples clientes, sujetos además a lo que nos traiga el mercado, y a “que inventen ellos”. Para colmo, el escaso atractivo de cualquier actividad del intelecto frente a la adicción que tenemos al puro entretenimiento y la banalidad, o la incapacidad de quienes mediamos entre la ciencia y la sociedad para entretener con la ciencia, o intelectualizar el entretenimiento, provocan que a veces se olvide que la ciencia sigue siendo parte necesaria de nuestra vida cultural. Así llegan luego los charlatanes a vendernos agua milagrosa (la Universidad Pública sigue empeñada en colar pseudociencia en sus cursos homeopáticos, qué tristeza) o iluminados a decirnos que no fuimos ni a la Luna. La ciencia sigue siendo una lucha de todos. Y ahora, esta semana, sin banderas ni credos, hay que luchar por ella.