20 Minutos De Pseudociencia Sanguínea (Y Otras, Como Veremos)
Nota inicial: por problemas con la conexión, la entrada ha sido editada varias veces... con lo que algunos de los feeds RSS habrán llegado mutiladosComentaba Webensis en la lista escépticos esta mañana una noticia que aparece en 20 Minutos la mar de estúpida. Titulada Dime qué sangre tienes y te diré qué puedes comer y firmada por Ana de Santos (*).
El artículo comienza con una entradilla de tres bombazos:
1) "El grupo sanguíneo determina la dieta".
2) "Hay alimentos adecuados para unos que perjudican a otros".
3) "Aprende a comer sano".
No podemos estar más de acuerdo con el punto 3, la pena es que venga precedido por dos afirmaciones tan devastadoramente falsas. ¿Que el grupo sanguíneo determina la dieta? ¿Cómo? Sin duda, la periodista debería haber consultado qué es realmente eso del grupo sanguíneo. Bastaba, por ejemplo, con mirar la wikipedia. Los glóbulos rojos de la sangre presentan (o no) algunos antígenos específicos, y eso permite realizar una clasificación de diferentes características de la sangre, sobre todo en lo tocante al sistema inmune. No tienen nada que ver con la ingesta y el metabolismo digestivo. Salvo, claro, que se refiriera a una dieta intravenosa de sangre humana, lo que, ciertamente, cambiaría las cosas. Es decir, para un presunto vampiro que se inyecte sangre, sin duda "el grupo sanguíneo determina la dieta". Poco más, aunque este poco más sea un interesante tema relativamente abierto. Se comprobó, por ejemplo, que la gente con tipo O era más proclive a tener úlceras gástricas y a desarrollar cáncer de estómago. Y la razón es que la Helicobacter pylorii causante de las úlceras tiene cierta afinidad específica por las proteínas que tienen los glóbulos rojos de ese tipo.
Sucede que la cosa no es tan sencilla, porque realmente se conocen más de 270 antígenos ligados a los glóbulos rojos, determinados genéticamente. Desde luego, será difícil encontrar bibliografía seria que ligue la clasificación de Landsteiner (A, B, AB y O) con efectos negativos o beneficiosos de nada que se coma... entre otras cosas, porque el proceso digestivo suele machacar bastante lo que se come.
Por cierto, que la segunda afirmación simplemente ni siquiera vale para vampiros que se chuten, salvo que se refieriera, de nuevo, a la alimentación intravenosa.
Desde luego, la forma en que uno pudiera conectar ciertos antígenos presentes en los glóbulos rojos o, por generalización, las características inmunes de la sangre con lo que se come se nos hace muy, pero que muy, esotérica. Tanto como lo que propone el libro "Grupos sanguíneos y la alimentación", un bodrio perpetrado por Peter J. D'Adamo y Catherine Whitney, publicado en España por Ediciones B en la colección Byblos de bolsillo (**). El libro y sus afirmaciones absurdas sobre la alimentación y la dieta ha sido recogido también en otros medios como Buenos Días Mujer en la TVN chilena o en Mujer de Elite (leches, qué nombres...). Vamos, que ni siquiera la tontería es nueva, ni es noticia ni es ná.
D'Adamo (tiene su web aquí y su blog aquí, y un centro médico y todo) se presenta como "doctor en medicina natural", un naturópata del que comentaban en 1996 (cuando salió el libro en EEUU) en Quackwatch lo ilógico del razonamiento "base" por el que establece esa extraña conexión entre dieta y grupo sanguíneo. La cosa tiene que ver con las lectinas, unas glicoproteínas que se ligan con carbohidratos de forma específica, con funciones variadas como la adhesión celular de glicoproteínas, la síntesis de otras proteínas o el control de los niveles de algunas proteínas en la sangre. Y también algunas tienen funciones dentro del sistema inmune, reconociendo ciertos carbohidratos de sustancias patógenas (se puede leer sobre estas sustancias en Thorkild's Lectin Page).
Según D'Adamo, la manera en que cada persona de un tipo sanguíneo diferente se enfrenta con las sustancias que ingiere como comida viene marcada por la interacción entre las lectinas (¿cuales, que son legión? no lo especifica, porque acude a casos anecdóticos, estadísticas bastante poco fiables y demás patraña) y los antígenos específicos de los tipos, por su interacción con ciertas enzimas del metabolismo digestivo. Muy rara la cosa... Más bien increíble del todo sin un aporte probatorio mínimamente científico de verdad. El comentario al libro de D'Adamo en Quackwatch, firmado por el dr. Blonz concluía:
D'Adamo, unfortunately, offers little in the way of scientific evidence, relying instead on a collection of anecdotal reports and case histories. His speculation that the one gene responsible the ABO blood type could exert such a dominant influence over everything else is unable to stand on its own merits. In the end, D'Adamo adds the caveat that individual variations still occur within blood types, so you shouldn't expect all of his recommendations to apply to you. It's nice to have it both ways, especially where book sales are involved.De esta manera, las recomendaciones que nos coloca Ana de Santos en su artículo, sobre lo que conviene o pone en peligro a los poseedores de los diferentes tipos sanguíneos, vale muy, pero que muy poco. Recomiendo la lectura del artículo de dos dietistas ingleses en WeightLossResources.co.uk, donde además comentan que las explicaciones de D'Adamo se dan de tortas con los hechos conocidos por los hematólogos sobre los antígenos (recomiendo especialmente los comentarios acerca de cuándo aparecieron hereditariamente los antígenos diferentes... todo un dechado de biología evolutiva ficción -de la mala, quiero decir. Según D'Adamo, como los tipos aparecieron en épocas diferentes, cada tipo debería tener una dieta que se basa en lo que se comía en esa época. Teniendo en cuenta, como comentan, que el tipo O aparece hace unos 50.000 años, a ver cómo se lo montan de cazadores-recolectores y esas cosas...).
Lo que me recuerda que no es la única estupidez relacionada con los tipos sanguíneos. Hay una estropajosa teoría de la personalidad según el tipo sanguíneo que nació en Japón en 1927, de la mano de Takeji Furukawa, y que sigue teniendo cierta popularidad allá -que se plasma en mangas, animes y videojuegos en los que se suele presentar como dato importante el tipo sanguíneo de un personaje.. ¿pensaban que era por la cantidad de sangre derramada? pues no, era por que allí se sabe más o menos cómo suele ser el carácter de un O o de un AB... como por aquí la gente dice que los Tauro son tal o cual...-, pero que también va y viene por Occidente, como suele pasar. Teniendo en cuenta que Landsteiner descubrió los antígenos A y B en 1901, nos encontramos con una pseudociencia puramente del siglo XX. Pueden leer sobre el tema en en.Wikipedia.
Y mira que da pena, justo hoy que el mismo diario se hacía eco del tema de Uri Geller y el vídeo de Randi donde demostraba cómo la cagó en el show de Carlson hace un montón de años. Lo contaban aquí. En resumen: Geller -los abogados de su empresa de pillar incautos- exigieron a YouTube retirar un vídeo en el que quedaba más que en entredicho. Y lo consiguió en principio, pero resulta que la propiedad de las imágenes que aducían los defensores de Geller no era tal, y era perfectamente legal en EEUU. Por ello, la EFF, como suele hacer con quienes escudándose en falsas interpretaciones de la propiedad intelectual pretenden impedir la libre difusión -legal- de la cultura, le ha demandado. Toma jeroma. Bueno, ese sano escepticismo de 20 Minutos (en el que siempre destacaron las columnas de Miguel Ángel Sabadell), se trunca en su sección de estilo, hogar, salud y vida chachi, con estas estupideces. Una pena, que esperamos corrijan pronto. Ya saben, en la misma historia pueden dejar sus comentarios, o escribir al director para que lo corrija.
Notas:
(*) Autora en los últimos tiempos de otras estúpidas noticias pseudocientíficas como Cada signo tiene su estilo (3 de mayo de 2007), sobre la forma de decorar de cada signo del zodiaco -casi más tonto que el feng shui; Renueva tu cuerpo con la energía de las joyas y gemas (30 de abril de 2007), sobre el uso de cristales y gemas para "equilibrar las energías del cuerpo"; o Luz de candilejas (22 de febrero de 2007), que en parte versa sobre el esoterismo de unas velas en la mesa. Es lo que tiene escribir en las zonas de estilo de los diarios. Les pasa a todos, desde el más grande al más pequeño. En esas regiones del periodismo-promocion-comercial, casi todo vale para llenar páginas. Especialmente las más atolondradas modas que suelen venir de la mano de extrañas conexiones cósmicas, equilibrios energéticos o antiguas recetas orientales.
(**) El autor del libro es Peter J. D'Adamo, que la periodista convierte en "James y Meter D'Adamo". Lo de "Meter" es, curiosamente, una errata que también aparece en el texto de la página de Ediciones B sobre el mismo.