Ovnis Franceses
Hace unos días llegaba la noticia de que en Francia se acababan de poner a disposición del público, por Internet, un montón de informaciones oficiales sobre los platillos volantes recopiladas por investigadores del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES), el organismo público de investigación espacial francés. Un periodista me pedía unas impresiones sobre el tema, y aprovecho lo que le contaba para poner una comentario por aquí sobre el asunto. Desde luego, no se trata de un análisis completo, entre otras cosas porque la web del GEIPAN (Grupo de Estudios e Información sobre Fenómenos Aéreos Anómalos), el comité responsable de estas investigaciones, ha estado colapsada desde la noticia... o casi. (Un enlace alternativo, por cierto, para llegar a los más de 350 casos que ya han colocado, aunque también se cuelga).Desde hace mucho (de hecho, 30 años) el CNES se ha interesado en los ovnis, o, como suelen llamarlos "fenómenos aéreos anómalos" (PAN en francés). GEPAN, SEPRA, GEIPAN... son los nombres de diversos grupos de trabajo e investigación que han ido sucediéndose, cambiando de nombre cada cierto tiempo, y bajo una supervisión de un "consejo científico". Una laxa supervisión, deberíamos reconocer... Francia en eso ha sido un caso especial, el único país en que en los últimos 30 años ha existido algo así. En otros lugares, la información ovni iba cayendo en un lado o en otro: en España llegaba al Ejército del Aire, que posteriormente desclasificó mucha de esa información. En Chile, hace unos meses, el ejército también dio a conocer lo poco que tenían... El caso, en cualquier caso, más mentado, siempre es el de los EEUU. No se suele decir, sin embargo, que con el Acta de Libertad de información muchos de los casos ovnis que han llegado a las agencias de información se han ido desclasificando.
En general estos procesos suelen mostrar varias cosas claramente, y el caso francés de forma palmaria, gracias a que la información llega abierta y por Internet (bueno, ya llegarán los habituales magufos de turno diciendo que todo está manipulado, etc etc)
- En primer lugar, nada de lo que presenta el GEIPAN presenta prueba alguna de que haya naves extraterrestres, de que los ovnis sean eso. Ninguna. El responable del GEIPAN francés, Jacques Petenet, muy cuco, decía el otro día que era cierto que no había ninguna prueba de que eran ETs, pero que tampoco la había de lo contrario, en un perfecto ejemplo del tipo de credulidad que mantiene este investigador, y del tipo de falacia que se usa para mantener una investigación nada provechosa. Conviene tener presente que, principalmente, los ovnis siguen siendo investigados por crédulos, aunque sea bajo el amparo de un organismo científico como el CNES.... conviene recordar también que estos comités de investigación tampoco han publicado nada especialmente relevante en revistas científicas, como cabía esperar de un tema residual.
- En segundo lugar, tampoco hay tantos casos que hayan merecido la investigación. Incluso en un sistema como el francés, donde se recogían todas las denuncias (y calculan que entre 50 y 100 anualmente), aparece un cuerpo de "evidencias" que justifique tanto alboroto en los pasados 60 años. En concreto, lo papeles franceses cubren uno 1.600 casos del último medio siglo. Desde luego, mucho menos de lo que se esperaría si estábamos viviendo una especie de invasión extraterrestre, o un contubernio entre los ejércitos, los gobiernos y los alienígenas. Recuerdo un cálculo de Luis Alfonso Gámez en "El gran engaño de los platillos volantes", un texto suyo que encontramos en el dossier de ovnis que preparó, Ovnis a mogollón, en el que el periodista comentaba que el promedio en este planeta, si contamos los casos que se publicitan como "ovnis" alcanza uno cada seis minutos. De una invasión de tal calibre, claro, uno esperaría algo más que toda la ufología que nos han ido vendiendo, esa Ovnilandia de la que habla en su libro "Los ovnis, ¡vaya timo!" Ricardo Campo.
- Sigamos: precisamente, el que se hagan públicos estos informes desmonta por otro lado ese secretismo que siempre se ha achacado al tema de los ovnis, (y al que han jugado con su habitual inepcia numerosos ejércitos y organismos de la administración de todos los países, confirmando que no por trabajar para la inteligencia civil o militar, el pensamiento crítico viene por añadidura). Al final, más tarde que temprano, los papeles se van presentado, y lo que lo de los ovnis suponía algo -terrible quizá- que se quería ocultar a toda cosa, era simplemente imaginación y ganas de vender revistas. Como pasaba con los papeles del ejército del aire español, si esta es toda la historia, es que no hay historia. Y no es que sea nada nuevo, lo mismo dijo en su día Phil Klass, uno de los más tercos investigadores de los ovnis estadounidenses, cuando se liberaron los informes de la CIA sobre ovnis hace 20 años. Pasa siempre lo mismo. Por supuesto, como en toda buena teoría de la conspiración, hay quien explica que todos esos procesos de desclasificación son montajes para seguir ocultando todo. Conspiranoia, que algo queda...
- Gran parte de esos documentos son simplemente relatos de avistamientos, denuncias... Lo que SÍ se confirma es que la gente sigue viendo ovnis. ¿Por qué? Porque se ve cualquier cosa en el aire y se interpreta dentro del mito, o folklore, o tradición. Las investigaciones de un peueño porcentaje de casos (posiblemente las que lo permitían en cuanto a testigos, datos concretos y presupuesto del GEPAN-SEPRA-SEIPAN) tampoco aportan nada especialmente raro: confusiones que se han podido identificar, y otros casos, dicen que una cuarta parte, que ellos llaman de "tipo D" en los cuales no se ha llegado a explicar nada. Serán los que en los próximos meses -y años- darán que comer a los programas y revistas magufas.
- Con lo que llegamos a lo de siempre: esos casos están sin explicación. Son, por definición INEXPLICADOS. Pero habitualmente la gente salta de el DOS al BLES, es decir, de inexplicados a INEXPLICABLES. Y no tiene por qué ser así. simplemente, es que no se ha podido aportar una explicación. Presumiblemente, por la falta de datos suficientes. Qué más quisiéramos que poder explicar todo lo que sucede. Que se lo digan a la policía y al escaso porcentaje de explicación de tantos crímenes como se comete. Lo sorprendente sería que en el tema ovni se llegaran a explicar todos los casos. Más que sorprendete, sería sospechoso...
- En cualquier caso, cabe pensar que, con tiempo y paciencia, algunos investigadores medianamente serios en su metodología (y sobre todo muy pacientes y alejados del mundillo magufo, que busca emociones fuertes, exclusivas mundiales y misterios "sin resolver", o naves del misterio de esas...), puedan expurgar esos datos y llegar quizá a alguna conclusión. Como suele pasar SIEMPRE, esas serán explicaciones convencionales... (Me apuesto algo, si quieren). A ver: no puedo afirmar que no habrá nada, sólo que es muy improbable que haya algo como la "prueba de que estamos siendo visitados por inteligencias extraterrestres montadas en platillos de esos que la gente ve". Es lo que ha venido pasando a lo largo de la historia y nunca ha sucedido lo contrario. Sólo los vendedores de misterios y en general la comunidad magufa serán los que se crean que en esos casos "sin explicación" hay una verdad oculta, un cualquier cosa extraterrestre o de donde venga. De eso es lo que viven los Iker Jiménez y demás.
- Ante la noticia francesa, uno podría sospechar que realmente no sólo no hay nada secreto, sino que tampoco hay nada especialmente relevante que pueda ser publicado de otra forma. El que los mismos investigadores -bastante crédulos, como lo fue Velasco, el predecesor en el cargo, y como lo es el actual, Patenet- hayan puesto toda esa información casi en bruto, sin poder sacar más que esos informes bianuales que hacían, o algunos dossieres de casos concretos, muestra que la "chicha" de todo el asunto es casi inexistente. Descripciones más o menos coloristas... y poco más.
- Salvo, en mi opinión, en algunos casos notables, en los que esas descripciones, recuerdos y testimonios muestran cómo se configura un ovni típico y podemos encontrar el estímulo que lo originó. Uno de los casos recogidos por los medios estos días corresponde a un ovni del que me acuerdo bien: se vio el del 5 de noviembre de 1990. Me tocó, justo, a los cinco días de estar oficialmente en Pamplona como director del planetario, cuando aún el edificio no había empezado a construirse. Como mi nombramiento era reciente, los medios de comunicación locales llegaron rápidamente buscando en el nuevo loco de las estrellas una explicación. Por otro lado, en mis colaboraciones en prensa y radio de esas fechas también traté el tema de aquel "euroovni". Miles de testigos por toda Europa, incluyendo cualificados testimonios de policías, militares y sobre todo, de pilotos aéreos con miles de horas de experiencia que fueron capaces de reconocer una especie de enorme nave triangular sobrevolando Europa. Eran realmente unos fragmentos de un cohete lanzador ruso. En España se llegaron a ver por el norte, hasta en Gijón, recuerdo. Fue un caso muy interesante, porque permitía desmontar, -uno entre miles- esa falacia tan usada en la ufología que pretende la existencia de observadores privilegiados ante un ovni. Se ha mitificado a menudo la capacidad de los pilotos, por ejemplo, para poder tomar sus testimonios ovni como si no pudieran equivocarse. Por supuesto, son ganas, ganas de imaginar que un piloto aéreo es un superhombre incapaz de ser engañado por sus sentidos, por la forma en que percibimos las cosa y por cómo las encajamos en términos conocidos. Procesamiento cerebral que es común al agricultor, al concejal, al monarca o al piloto de combate. Y que nos hace, -y si añadimos nuestra falible memoria, más aún- testigos muy imaginativos, pero poco realistas...
Rescato de un artículo mío sobre el tema (corresponde a una ponencia en 1993, en el I Congreso Nacional sobre Pseudociencia de Zaragoza, organizado por ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, titulada El fraude de los platillos volantes) alguna de esas descripciones del euroovni del 5/11/90:
5 de noviembre de 1990: "algo" atraviesa los cielos vespertinos de media Europa. En Alemania, Inglaterra, Italia, Francia e incluso España, miles de testigos contemplan el "euro-ovni". Entre ellos, simples ciudadanos, controladores aéreos, dotaciones policiales, y pilotos de aerolíneas comerciales y militares. En opinión de un comandante de un avión de Air France en vuelo hacia Barcelona, "el ingenio, que estaba a 1.000 o 2.000 metros por encima de nosotros, era de forma trapezoidal con una docena de luces de colores verde, amarillo y naranja y una gran luz más potente, de unos tres kilómetros entre las luces de los extremos, pero era imposible distinguir una cabina. Al principio pensé que era una formación de aviones militares con las luces encendidas. Ahora estoy convencido de que era un conjunto bien constituido, un ingenio espacial"...
(...)
El 5 de noviembre de 1990 se producía la reentrada en nuestra atmósfera de la tercera sección de un cohete lanzador soviético del tipo Protón, que dos días antes había liberado un satélite meteorológico, el Horizont 21. El contenedor, de decenas de metros de tamaño viajaba a una velocidad superior a 20.000 kilómetros por hora y a una altura cercana a los doscientos kilómetros. Atravesó Europa, mientras se incendiaba y rompía debido a la fricción de la atmósfera, produciendo un espectáculo luminoso visible en una gran área. Este ovni era, como acertadamente había afirmado el comandante de Air France, un ingenio espacial, pero humano. La explicación del caso, su verdadero origen, no fue noticia, aunque casi todos los periódicos europeos habían hablado del avistamiento. Al fin y al cabo, ese año estaban de moda los ovnis en Europa, con avistamientos en Bélgica que posteriormente se demostraron originados por pruebas de un avión americano experimental, siendo otros producidos fraudulentamente desde ultraligeros con luces.
Lo dicho: testigos de excepción, muy preparados, que se equivocan como todos. Incluso como los expertos ufólogos que colaboran con el CNES.