Embrujados Por La Luna
Miguel Carbonell, de La Razón, parece ser uno de ellos. Leo en su digital un artículo firmado por Carbonell titulado: "Atrapados por el «embrujo» de la Luna". Y debajo: "Nuevos estudios sugieren que las fases del satélite influyen en la secreción hormonal"¿Sugieren? Si uno pone de entradilla que algo "sugiere", ya podemos casi concluir que de eso, probablemente nada. O casi nada. Si me lo permiten, leamos juntos el texto...
¿Afecta al comportamiento humano la luminosidad de la Luna? ¿Y su atracción gravitatoria? ¿Son los ciclos de nuestro satélite responsables de la duración de la menstruación? ¿Hay más nacimientos con plenilunio? ¿Y más crímenes? ¿Atienden los médicos más casos? Según algunos estudios, algunas de estas preguntas tienen por fin una respuesta positiva. Para otros, siguen siendo mitos y leyendas urbanas sin base científica.Buen truco: comencemos disparando unas cuantas preguntas, y luego pongamos un difuso "algunos estudios" para decir que hay una respuesta positiva a esas preguntas. Bueno, él escribe "por fin", como si tuviera ganas de que eso se comprobara, que la Luna influye en esas cuestiones. Luego coloca, claro, que "para otros" nada de nada. Típico magufismo: presentar un falso debate, además de forma sesgada. Unos dicen que sí, y ahora aportan pruebas, y otros dicen que no, que son mitos y leyendas (pero no parecen aportar nada más...). La situación es, realmente, MUY distinta: las afirmaciones de que la Luna influyen en las menstruaciones, en los nacimientos, en los crímenes, etcétera, son antiquísimas, y nunca han logrado probarse más allá de en algunos estudios en algunas áreas en algunas zonas. Igualmente, en muchos otros estudios de otras áreas de otras zonas o en otros momentos, no aparece ningún "efecto lunar". Lo suficiente como para pedir que antes de creernos nada de esto exijamos, qué menos, una buena estadística de estudio... Pues veamos qué nos propone Carbonell:
Un extenso estudio realizado sobre 140.000 nacimientos en Nueva York demostró que existen leves pero significativos picos en periodos equivalentes a la duración del ciclo lunar, con una mayor tasa en la última fase previa a la luna nueva. Al parecer, la pérdida de luminosidad nocturna gradual del satélite precipitaría la ovulación. La secreción de melatonina, responsable de la regulación del sueño; y de esteroides sexuales, se ven afectadas también por los ciclos lunares, aunque no se ha descubierto de qué forma.Para variar, como sucede habitualmente en muchos periódicos, se cita "un extenso estudio", pero no se dan datos de los autores ni de la publicación donde se hace. Con lo que nos quedamos haciendo cábalas. Pero aún así, tenemos razones para sospechar que nos está vendiendo una moto, el Sr. Carbonell.
¿Sabe alguien cuántos nacimientos se dan en la ciudad de Nueva York anualmente? Tengo un dato (referencia) para 2004 y 2005: 124.099 y 122.725 respectivamente. Esto quiere decir que tal estudio ha analizado, a lo más, los nacimientos equivalentes de un año de la ciudad, o poco más. No parece tan extenso... al menos no podemos creérnoslo sin más. Por supuesto, sería fundamental que nos explicaran a lo largo de cuántos años se había hecho el estudio. Podría ser que se hubiera escogido un hospital determinado y una serie de varios años.... Claro que no lo sabemos. En la web de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico lleva unos años colocado unas estadísticas de partos en Aragón, que corresponden a un periodo entre el 91 y 93, (casi 30.000 en el periodo considerado de 3 años), que se puede bajar en formato ASCII o XLS por si uno quiere jugar a ver periodicidades... Lo recomiendo, a ver qué encuentran.
En cualquier caso, uno podría haber ido al estudio de Daniel Caton, que a partir de los datos estadísticos del Nacional Center for Health de los EEUU, analizó si la fase lunar tenía algo que ver con un conjunto de más de 70 millones de nacidos, a lo largo de 10 años. No es moco de pavo, ¿verdad? Suena un estudio por lo menos más extenso que el aludido por el artículo de La Razón. Lo pueden cotejar en la misma página de este astrónomo, donde tenemos su contribución en el Bulletin of the American Astronomical Society, Vol 33, No. 4, 2001, p.1371.

Según se ve en el gráfico de nacimientos según la edad de la Luna, el plenilunio no corresponde con un pico de nacimientos. Los datos muestran algunas periodicidades relevantes, como comenta el autor: un pico anual en agosto, y una disminución posterior "debido a efectos sociales"; igualmente aparecen patrones semanales -mínimo los fines de semana y máximos los martes, algo que tiene que ver con el trabajo de los hospitales y las programaciones de partos y cesáreas. Pero nada de periodicidades con la Luna.
De hecho, muchos estudios que sí mostraban alguna aparente relación con la fase lunar solían tener un rango temporal corto. Lo que estaban midiendo era una frecuencia semanal -y recordemos que a lo largo de un año, las fases lunares se van separando poco de las periodicidades semanales, porque una semana son 7 días, y un periodo sinódico lunar, el de las fases, de 29,5 días, algo más que 4 semanas, pero no mucho más. Este sesgo es habitual en muchos otros estudios que, a lo largo del tiempo, han pretendido ver periodicidades lunares de diversos fenómenos.
¿Quieren más? Lean algunas referencias: 1, 2, 3, 4...
Es curioso: he encontrado una similar mención al "extenso estudio" que no cita adecuadamente el artículo de La Razón. En un artículo de The Independent del 21 de enero de 2007, escrito por Roger Dobson, donde se dice "Data from 140,000 births in New York City showed small but systematic variations in births over a period of 29.53 days - the length of the lunar cycle - with peak fertility in the last quarter. "The timing of the fertility peak in the third quarter suggests that the period of decreasing illumination immediately after the full moon may precipitate ovulation.''" Me quedan pocas dudas de que una de las fuentes consultadas por Carbonell era este artículo de The Independent. Como que Dobson leyó otro artículo sobre el tema de Biology-Online escrito por Michal Zimecki: "The lunar cycle: effects on human and animal behavior and physiology" del 14 de diciembre de 2006, donde aparecen citas exactas también. Lo que pasa es que en este último sí se da un dato más sobre ese estudio, que era de 1968, por cierto. Y el fundamental, la referencia: Criss T.B., Marcum J.P.: A lunar effect on fertility. Soc. Biol., 1981; 28: 75-80 que es donde citan tal estudio. El artículo es amplio, y curiosamente, ese estudio de los 140.000 es sólo uno de los mencionados, y desde luego no el más interesante. Lo digo porque ese texto de Zimecki pretende concluir que sí hay efecto lunar...
Por cerrar el comentario (largo) al primer párrafo: la tarea del periodista sería, de ser algo, presentar un debate en la manera proporcionada a la realidad. Por el contario, de forma difusa y sesgada pretende que "un extenso estudio" ya es suficiente, desdeñando otros más extensos (en tiempo y en población) y vendiendo así una moto que no funciona...
Volvamos al artículo de La Razón:
La delincuencia también se ve afectada por nuestro satélite, según diversos estudios. La Policía de Florida constató un aumento de asaltos y homicidios alrededor de la luna llena, cuando los accidentes de automóvil se ven reducidos, aunque sufren un pico días antes, siendo más frecuentes durante la fase creciente que durante la menguante. Existen decenas de estudios en múltiples áreas sobre el influjo lunar, pero los científicos advierten de que, para que una estadística de este tipo sea fiable, la muestra debe ser enorme, cuando muchos no superan los 1.000 individuos.Voy a ahorrarme el trabajo de desmontar esto porque es lo mismo de antes (aunque les animo a que busquen un poco las fuentes empleadas... en la Era Google, se pilla antes al mentiroso que al cojo, es decir, como antes, pero ahora se hace más rapidamente). Si tienen ganas, pueden comprobar como muchos otros estudios indican más bien lo contrario, que esos estudios son, precisamente, más amplios y fiables que los que aporta el periodista, y que, para variar, tenemos una bastante mala interpretación.
Es el caso de un trabajo de la Universidad de Georgia (EE UU), que analizó los patrones alimenticios de 700 adultos, arrojando unos resultados sorprendentes: cada luna llena, los analizados aumentaban su ingesta calórica una media del 8 por ciento, pero reducían la de alcohol un 26 por cien con respecto a la luna nueva, lo que quizá podría explicar el descenso de los accidentes de tráfico, que el sentido común achacaría a la mayor visibilidad, al menos en las noches no nubladas.
Cierto es que Carbonell se pone la tirita antes de que le vean la puñalada, diciendo que en efecto hay mcuhos estudios y que los científicos advierten que bla bla bla... Si es así, ¿a santo de qué darles relevancia, precisamente, a los estudios que pretenden que SÍ hay influencia de la fase lunar?
Sigue el artículo:
Rodrigo Gil-Merino, astrofísico de la Sociedad Española de Astronomía e investigador de la Universidad de Sydney (Australia), explica que la Luna, como astro, ejerce una atracción gravitatoria sobre la Tierra que «no es igual en todos sus puntos, ya que no están todos a la misma distancia». Se generan entonces «fuerzas diferenciales», cuya más conocida manifestación son las mareas. No se producen sólo por la Luna, sino por una acción combinada de ésta y el Sol. Como datos curiosos, el especialista cita el impacto que en el ritmo de rotación de la Tierra ejerce el satélite, que disminuye a razón de unos 3 milisegundos por siglo. «No parece que haya que preocuparse por esto de momento, ya que son necesarios unos 2.500 millones de años para que la duración del día se doble». La Luna también se aleja de la Tierra, unos 3 centímetros al año, lo que hace que sus constantes sean variables en escalas astronómicas.Una cita un tanto espúrea, porque tampoco tiene demasiado que ver el asunto del frenado por la marea lunar que tiene la rotación de nuestro planeta... salvo para que quede constancia de que al menos consultó a un experto. Al menos, consolémonos, se apunta a razones reales de algunas influencias lunares: la Luna llena da más luz, la gente puede salir más esas noches... razones de tipo sociocultural que dejan a la Luna como, en parte, testigo y faro de cosas que pasan las noches menos oscuras.
Es obvio que en luna llena hay más luz, y eso puede tener una incidencia en la comisión de delitos. Sin embargo, «la influencia sería muy circunstancial», asegura. Esto último juega un papel más importante en el mundo animal, ya que, «evidentemente, se caza mejor con luz que sin ella y la presa tiene más difícil esconderse».
Llegamos al párrafo en que se hablaba de nuevo de efectos fisiológicos:
Los últimos estudios apuntan a un influjo puramente hormonal. Puede que los ritmos circadianos, complejos procesos biológicos que regulan la actividad de todos los organismos según los ciclos del sol -sueño, presión arterial, regulación endocrina- tengan mucho que ver, pero lo poco que se conoce sobre su funcionamiento ayuda poco a resolver el misterio.Nuevamente, podemos ir a la fuente de The Independent, que además alude directamente al estudio de Zimecki que mencionábamos.
Nos llevaría algo más de tiempo ponernos a analizar las "pruebas" de Zimecki de que el asunto es hormonal. Pero no busquen tales pruebas, porque es pura especulación a partir de algunos estudios realizados en animales de laboratorio, o de análisis de lo que sucede en peces. Puedo creerme fácilmente que animales que viven en ecosistemas intermareales pueden haber aprendido a ser sensibles a los cambios a lo largo del mes de las mareas, un fenómeno ciertamente lunar. Ahora bien, extrapolar de ahí que ese modelo puede ser aplicado a cualquier ser humano parece, cuando menos, algo exagerado...
Ciertamente, el artículo de Michal Zimecki (originalmente publicado en Polonia, en Postepy Hig Med Dosw (Online). 2006;60: 1-7 abstract en PubMed - artículo completo en Biology-Online) es recogido y citado en diversos sitios por la red, aunque no se aporta nada más que esa referencia para soltar lo de las hormonas.
Con lo que tenemos ya el elemento clave para que en los próximos años se le siga citando -a veces sin nombrarlo, como pasa con el artículo de La Razón- para afirmar que esto YA está demostrado. Pues no, y el mismo Zimecki extrapola, pero reconoce que habrá que investigar el asunto de las hormonas: "The release of neurohormones may be triggered by the electromagnetic radiation and/or the gravitational pull of the moon. Although the exact mechanism of the moon's influence on humans and animals awaits further exploration, knowledge of this kind of biorhythm may be helpful (...)". O sea, que como siempre, todo queda para el futuro conocimiento.
Vamos, que hay que estar un tanto embrujado por la Luna para presentar todo esto como algo probado. Sigamos con Carbonell:
«Se dicen muchas cosas», dice Gil-Merino. «Como el cuerpo humano es en un 90% agua y la Luna produce las mareas, le afecta mucho». Para un astrofísico, «es fácil ver que la diferencia de la fuerza de la gravedad entre dos puntos del organismo es casi nula, por estar muy próximos, y que la lógica de la afirmación no es correcta». Se puede calcular la deformación experimentamos debido a la marea, «de un millón de átomos, imposible de medir en la práctica», explica.Bueno, lo del 90% de agua parece un poco exagerado, creo que se suele dar entre un 60 y un 80% por ciento -esto para los bebés, que parecen ser más acuosos. Desde luego, Gil-Merino podría haber comentado que las lechugas son un 95% de agua, yo qué se, y que no se le echa la culpa a la Luna de que sean más o menos gordas (o sí, quién sabe, a la Luna se le acusa de casi todo). Podría haber comentado que una persona a un metro de nosotros produce una marea millones de veces más intensa que la Luna también... Pero lo que dice es ciertamente fundamental: la marea lunar no tiene nada que ver.
Afortunadamente, Carbonell sigue tirando piedras contra lo que pretendía demostrado párrafos atrás. El artículo sigue -y finaliza-:
Según un trabajo de Carlos Xabier, de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, la cuestión es «si la luna llena nos afecta, es la luz del Sol reflejada en su superficie la que lo hace, porque cuando hay luna nueva, sigue ahí, sólo que apenas podemos verla», afirma. «Es indudable que en los diferentes reinos de seres vivos, especialmente el animal, la Luna tiene una influencia notable, que se explica, en la mayoría de los casos, por el efecto que tiene en las mareas o por la claridad extra que proporciona en las noches despejadas de Luna llena».(Se refiere a un artículo publicado por Carlos Xabier titulado, precisamente "¿Quién lo iba a decir? La Luna y los nacimientos" en los materiales para docentes de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico)
Un buen cierre si no hubieran existido las afirmaciones anteriores. Ciertamente: la marea lunar funciona igual en luna nueva que en luna llena. La fase es diferente por el diferente aporte de luz solar reflejada. Es interesante hacer notar un aspecto fundamental que no se comenta en el artículo y es que el plenilunio se ve (toda la noche, por definición) y eso permite establecer asociaciones entre la presencia de la Luna y lo que pase por aquí. Algo que no sucede cuando es novilunio, y eso hace que nos olvidemos de echarle la culpa a la Luna en otros momentos. La mayor creencia, precisamente, en el influjo lunar se da entre personas que trabajan de noche: policías, personal sanitario, asistencial... Es decir, la Luna Llena sí influye en la creencia en la influencia lunar. Pero de eso, claro, nada hablaba el embrujado artículo de La Razón.
Por terminar, un amigo mío comentaba que siempre se podrá encontrar un nuevo estudio donde se demuestre la influencia de la fase lunar en cualquier cosa. Pero que siempre será posible encontrar otro que lo desmienta. Y que lo preocupante es que, sin ningún tipo de evidencia más que una antigua tradición y más antigua creencia, la gente pierda el tiempo en buscar si se demuestra de una vez. Que son ganas. Pues las mismas del embrujado periodista de La Razón, me temo.