23-F
Lo cierto es que no iba a escribir del vigesimoquinto aniversario del golpe de Tejero et al. No porque la fecha no lo merezca, sino porque hay mucho recuerdo hoy. Por ejemplo, me ha conmovido el recuerdo íntimo de Zifra, que es de la edad de mi hermano mayor, con el que anduve eliminando de casa tanto papel comprometedor aquel día. Léanlo, insisto. Me quedo con esto: "Estábamos en las listas. Había listas." Así de sencillo, pero esa constatación era la que movía a la gente de un lado a otro.
No iba a escribir pero acabo de llegar a un artículo de Tejero en el Melilla Hoy (cabe pensar que el periódico lo ha sacado tal día como hoy más que nada por montar eco...). Ya hace unas semanas este señor anduvo escribiendo con el asunto de la desmembración de España y demás cosas de esas que tanto preocupan al PP y a quienes les firman las peticiones. Hoy titula su escrito: "En usos de nuestros derechos".
Sigue con lo suyo. Hoy más que nunca, tal día como hoy, 23-F, resulta irónico que el Sr. Tejero invoque sus derechos constitucionales para expresar sus ideas.
Yo amparado por mis derechos constitucionales sí se las pido y les exijo como español de a pie que terminen esta farsa y pidan perdón al pueblo por el desprecio con que están tratando a nuestra Carta Magna en la que queramos o no, se basa la vida de nuestra Patria y la de todos los españoles de derechas y de izquierdas.Pues vale. En un país como este un sujeto como el Sr. Tejero puede escribir libremente y expresar sus opiniones. Desde luego, si hubieran conseguido él y quienes promovieron ese golpe, sus objetivos, tales libertades no existirían. Lo que él reclama para opinar, gustoso lo habría negado a todos los demás. Igual, si ha aprendido algo así, es justo reconocérselo; si realmente ese apego a las libertades constitucionales que muestra ahora es algo que haya aprendido finalmente, santo y bueno, Sr. Tejero. Lo malo es que más bien parece una pose sarcástica, que su encendido discurso de la Patria que se rompe y es asaltada por las hordas ateas no dista mucho del que les sirvió como excusa para montar ese asalto al Congreso de los Diputados hoy hace un cuarto de siglo.
En fin, que eso, que hace 25 años andábamos acojonados y sin creernos que podía pasar lo que nos temíamos que podía pasar. Y que no pasó, afortunadamente.
Para acabar, miren la tierna foto que en la edición digital encabeza el texto del Sr. Tejero. ¿Pero es que este hombre no sonríe?