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Veamos Pez, la crítica obviamente es de José Luis y no mía. No obstante, me parece válida por cuanto reflexiona sobre aspectos realmente importantes que a los gestores del Manifiesto, por la razón que sea (aunque coincido con lo que se ha dicho por ahí sobre la premura en dar respuesta a la iniciativa del CE), se les han escapado.
En este sentido, considero que su lectura puede ser conveniente aunque solamente sea para que se perciba que dentro del mundo del escepticismo hay otros puntos de vista que cuestionan y critican incluso lo que hacemos los propios escépticos.
Mi aproximación a este tema ya sabes que la he expuesto en el blog del GNUdista, que es en donde algunos estáis manteniendo una discusión sobre este tema (perlada, por cierto, con ciertos insultos hacia mi persona -como viene siendo ya habitual).
Yo prefiero obviar las comparaciones con contextos históricos previos pero ciertamente del manifiesto no me han gustado nada las sugerencias finales que se hacen y que incurren en la suplantación de la promoción del pensamiento crítico por el dogmatismo y el adoctrinamiento (amén de la petición de esa figura supervisora que da alas a pensar en la censura previa de contenidos).
A propósito, ya podríais haber contado con alguien de la valía intelectual de José Luis Calvo para supervisar el Manifiesto antes de sacarlo a la luz pública. Claro que esto también es una consideración mía.
Saludos.
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Mi contestación posteada en el blog del GNUdista y que traslado aquí como complemento.
http://gnudista.blogalia.com/historias/34917#comentarios
[GNUdista el simil que has puesto resulta ciertamente interesante. Se debe prohibir la comida en mal estado pero no la mala cocina. En la libertad del consumidor estará el escoger luego en qué restaurante prefiere comer, el tomar la decisión de criticar públicamente la comida que elabora cada establecimiento e incluso el elegir, si ese fuese su deseo, la mala cocina.
Por decirlo de otro modo, que cada cual puede comer como le venga en gana pero informado de lo que come (algo muy distinto a obligarle a comer como nos gusta a nosotros que se elabore la comida).
Esta diferencia es la que al parecer no ha debido de quedar clara cuando se han elaborado esos últimos puntos a modo de conclusión.
Es nuestra potestad la de criticar los contenidos que emite una determinada cadena de televisión, la de generar unos contenidos alternativos e incluso la de sugerir que un programa se retire, en base a unas razones concretas y bien fundamentadas. Otra cosa muy distinta es la de pedir que un programa se censure previamente en base a comités de expertos, cuya eleccción y uso no queda nada clara (esto es censura y la censura nunca ha servido para nada más que para el adoctrinamiento de la población).
Personalmente me parece un exceso, quizás no intencionado pero un exceso al fin y al cabo el incluir ese punto en el Manifiesto.
Y vuelvo a decir que el Manifiesto me parece correcto en su exposición y desarrollo pero erróneo en sus conclusiones.
Para empezar, la frase final en la que se afirma que:
"Una frase para la reflexión sería: "el conocimiento os hará libres"
sencillamente es incorrecta.
El conocimiento per sé no hace libre a nadie si no va acompañado del pensamiento crítico y de la capacidad de analizar lo que se aprende. En esta capacidad de elección es en donde radica la libertad intelectual y, ciertamente, buscar que el conocimiento llegue absolutamente filtrado no deja de ser más que un modo de adoctrinamiento que vulnera el derecho a la libertad de elección de contenidos por parte del espectador (a ver si nos enteramos de que la gente también tiene derecho a poder leer o ver chorradas si es eso lo que le place).
Nuestra labor no es la de prohibirlos o la de buscar su censura previa sino la de generar información veraz de referencia que haga pensar críticamente a la población y que les permita analizar si eso que les están contando tiene visos de ser cierto o sencillamente es un camelo.
¿Cuantos de nosotros no hemos tenido un adoctrinamiento similar de tipo religioso y al final hemos sabido cuestionar los contenidos que nos habían transmitido? ¿Hay que prohibir directamente las clases de religión (vulnerando derechos individuales) o, por contra, hay que pedir que se incluya también una asignatura que dé información critica para con la religión? Estoy por apostar que a la jerarquía religiosa les preocuparía bastante más esta segunda opción que la primera (no hay más que ver como en países como Polonia o la extinta URSS la primera opción -en la que no se enseña a pensar al individuo sino que solamente se le filtra la información que recibe- no ha obtenido más resultado que el contrario al que se pretendía).
Parece increíble que todavía haya quien considera que en la prohibición de algo está la solución a ese algo.
Por cierto, esta es mi última aportación en este foro al tema del Manifiesto de SAPC, máxime si en esta discusión participan sujetos como Eloy con una muy mala, por no decir nula, educación.
Cada cual tiene derecho a cometer sus propias equivocaciones o a obtener sus propios logros así que yo no firmaré ese manifiesto, en tanto en cuanto no se modifiquen esos puntos finales, pero cada cual tiene derecho a firmar o no lo que desee (no hay más que ver las ausencias entre los firmantes de la carta del CE).
Pues eso, buenos días caballeros.]
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