500 Veces Más Ciencia
Territorios, Ciencia-FuturoMiércoles 26 de octubre de 2005
Nota: hoy, el suplemento cultural Territorios de EL CORREO cumplía su número quinientos. Se ha editado un número especial, enorme, con colaboraciones de los que habitualmente escribimos en él y de muchas otras personas. De paso, aprovecho para hacer una cálida felicitación a los responsables del mismo, porque es notable que en un suplemento cultural, donde se aborda literatura, artes escénicas, plásticas, hstoria o cine haya tenido siempre cabida una ventana -amplia: toda una página del periódico- para la ciencia y la tecnología. Desde hace más de cuatro años -creo recordar- ese espacio lo relleno yo cada semana, con incierto acierto, pero con trabajo y afán. Hoy, mi pequeña contribución al número quingentésimo es la que sigue:
En 2005 se celebra el Año Mundial de la Física. El pasado mes de septiembre acudieron al Kursaal donostiarra, convocados por el Donostia International Physics Centre que dirige Pedro Miguel Etxenike(*), varios premios Nobel y una buena selección de la élite de la investigación en ciencias físicas de todo el mundo. El congreso, abierto al público, permitió acercar las fronteras de esta ciencia: de la nanotecnología a la cosmología, de los agujeros negros a la estructura del espacio-tiempo. Sin embargo, entre el 5 y el 8 de septiembre en que se desarrollaba el coloquio, los medios de comunicación -salvo los locales- apenas recogieron unas cuantas reseñas. ¿Era una cosa demasiado de y para científicos?
En la recientemente publicada encuesta sobre percepción de la ciencia y la tecnología en España 2004, realizada por la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología), los españoles asocian ciencia con progreso, bienestar, eficacia y riqueza, pero reconocen desconocer casi todo de ella y estar preocupados con la deshumanización que podría venir de su mano. El País Vasco, en el detalle por comunidades autónomas, resulta ser de las que menos valoran la ciencia. Aunque la primera encuesta que sobre este tema realizó también la FECYT en 2002 mostraba un nivel de aceptación algo mayor, lo cierto es que ese sentimiento no se corresponde con un interés por la ciencia cuando se comenta el consumo de productos de comunicación: los vascos reconocen seguir poco la ciencia a través de la televisión (menos que la media nacional), aunque más a través de Internet que el resto del país.
El Plan Euskadi 2001-4 “en la sociedad de la información”, del Gobierno Vasco, planteaba para el año pasado un acceso a Internet de banda ancha casi universal. No es así, y desde luego, la implantación real de las redes de telecomunicación ha ido más lenta de lo que se pensaba hace cinco años. Es evidente que, si comparamos la situación con hace casi diez años, cuando comenzó la andadura de Territorios, la situación actual era casi inimaginable entonces.
En este decenio, el acceso a las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) por parte de amplios sectores (empresas, administración, enseñanza) ha sido uno de los factores más interesantes de transformación. A pesar de que no hayan despegado completamente (recuérdese el fiasco de las Punto Com de hace cinco años). Un factor importante ha sido también el despegue de la I+D, en parte gracias a los Parques Tecnológicos, pero el País Vasco sigue muy por debajo de la media europea en inversión pública.
A pesar de que ahora tenemos completo el genoma humano, varias especies de mamíferos clonados, y nuevas tecnologías en las ciencias médicas, los cambios en la sociedad no se han percibido apenas. La valoración de la ciencia es positiva, pero seguimos mostrando un gran analfabetismo y despreocupación. Nos hace falta una ración quinientas veces mayor de ciencia. Por lo menos: no debemos olvidar que la ciencia es cultura también.
(*) Precisamente hoy se le concedía un Premio Nacional de Investigación al profesor Etxenike: felicidades también.