El PP Y Las Bodas
UNO
El PP lo tiene claro. O no lo tiene claro, porque anda con que si sí con que si no, quizá asustado porque se le vea tanto el plumero a su sector ultracatólico. Los integristas del PP, esos que son kikos, legionarios de Cristo, opusinos y demás, son los que van ganando el pulso. Los gestos solitarios de Villalobos, los intentos de contemporizar de Piqué o Gallardón, esas declaraciones intentando centrar las ideas y las proclamas que afirmaba recientemente Rajoy, de poco sirven. El sector duro hace que el PP sea un bloque homófobo beligerante. Algunas cuentas han echado en esos sectores, y se dejan ver de la mano con los ultracatólicos de las federaciones homófobas como esos foros de la familia, hazteoires y todo eso. Que son muchos, parece. Y con bastante predicamento en el PP, como vemos en las noticias. Convencidos de que la ley de matrimonio homosexual vulnera la Constitución van a presentar el recurso al TC antes del fin del plazo, que es el 3 de octubre (muchos enlaces, por Google News).
Acebes dijo ayer tras la reunión del comité de dirección del partido:
El PP no tiene ningún tipo de duda al respecto y así lo hemos manifestado respecto a la inconstitucionalidad de la ley que había promovido el Gobierno. En función de eso les transmitimos que habíamos hecho el encargo a nuestros servicios jurídicos y a los abogados para que elaborasen ese recurso y, por tanto, en cuanto esté finalizado se lo daremos a conocer a todos ustedes.
Ayer mismo, tras esas declaraciones de Acebes, los medios recogieron un comentario sin firma, del mismo PP, en el que se decía que "no está decidido el recurso sontra el matrimonio gay" (por ejemplo, ElMundo.es) Hoy Zaplana ha querido despejar cualquier duda y zanjar cualquier fisura interna (cuenta CadenaSer.com). Así que, en efecto, confirman la presentación del recurso (aunque aún no lo han hecho).
DOS
Lo más gracioso de todo es que en el PP existe un "colectivo de gays, lesbianas y transexuales del PP", cuyo responsable es un tal Javier Gómez, que se ha declarado dolido y decepcionado por "una postura radical que está a favor de la ultraderecha". También existe una "platafoma popular gay", cuyo responsable es Carlos Biendicho y que ha anunciado que convocarán concentraciones frente a las sedes del PP (en numerosos foros se hablaba de una concentración hoy martes a las 20:00 frente a las sedes del PP para protestar por su postura. Pásalo...)
Uno se pregunta qué leches hacen estos maricones (con perdón de los maricones, quiero decir) dentro del PP. Uno se sigue preguntando qué opinarán de todo esto "en la intimidad" los numerosos cargos del Partido Popular que esconden (aunque algunos no tanto) su homosexualidad y votan siempre que pueden en contra de los derechos de los gays, lesbianas, transgéneros o bisexuales. Desde luego, esto pide un outing de los buenos: y para que no se diga que haciendo outing de los PPeros maricones se vulneran sus derechos y libertades a la privacidad, que lo hagan sus parejas sexuales. No estaría mal que en estos días, antes de la presentación del recurso al TC, fueran saliendo públicamente personas que dijeran: "yo me he follao a Menganito, el del PP". Con toda la libertad que tiene una persona de contar su vida donde quiera.
Claro, se dirá que una cosa es la homosexualidad y otra la ley de matrimonio. ¿Y? Que entonces diga el PPero indicado: en efecto, soy gay, pero estoy en contra de la adopción, o de que a estas uniones civiles les llamen matrimonios. O que digan que son maricones, pero que se avergüenzan de serlo, si es que es el caso. Pero que lo digan: que los ultracatólicos sepan que en el PP hay maricones como los hay entre sus filas. Me contaban el otro día de un obispo asiduo de cierta sauna de Madrid, bien conocido por sus "confesiones" en las cabinas. Me hablaban de las fiestas muy homosexuales de un exministro del PP... Evidentemente, todas esas conductas pertenecen a la esfera de lo personal. Y como tal han de ser tomadas. Sin embargo, en días como estos uno encontraría normal que más de una persona que ha mantenido relaciones sexuales con alguno de esos que ahora se prodigan en los ataques homófobos les recordara que no hace demasiado gemían por otras razones. Y con más placer, seguro.
TRES
(Por cierto, aprovecho para recomendar un libro delicioso en el que se describe la crudeza de la vida de un homosexual anciano, que incluye una hilarante escena en una de esas saunas: "A través de un espejo oscuro", de Leopoldo Alas. El ibro es una fábula moral muy al estilo de esos tratados victorianos, un ejercicio de literatura hermoso y evocador que merece la pena leerse. Está en la editorial Ocho y Medio. El libro se merece una entrada para él solo, pero escribiendo esto aprovecho también para recordármelo).
CUATRO
El otro día estuve en la despedida de solteros de una pareja de amigos que se casan dentro de diez días (por cierto: felicidades, Jorge y David). En la cena, en el restaurante, uno de los invitados gritó el consabido "viva los novios", pero aquí tenía una gracia especial, y la verdad es que todo la gente del restaurante coreó su "viva". Qué mariconada tan simpática. Y tan natural. Nadie se levantó diciendo que estábamos atentando contra la familia, o devaluando el matrimonio. Afortunadamente...
Conozco otros cuantos casos de gente que está a la espera de que los lentos papeleos de los registros civiles les permitan sellar su compromiso. Conozco otros que no piensan en casarse, y todos están en su derecho. Afortunadamente, ahora son ellos los que pueden decidir hacerlo o no. Pero el PP está molesto por algo así.
CINCO
En numerosas ocasiones he escrito (incluso vehementemente) sobre este tema por estas páginas, a veces se han encendido debates interesantes y otras (las más) unos cuantos pobrecitos homófobos han escogido dejar por aquí sus mierdecillas. A menudo he cargado las tintas de la responsabilidad en todo esto de los católicos, expresando el convencimiento claro de que un católico actualmente -sumiso a los criterios de la iglesia de la que forma parte- es un sujeto que está en contra de los derechos humanos y de la democracia participativa. Estos días podemos sumar tal definición y caracterización a quienes pertenecen al Partido Popular. Me gustaría que estos días muchos PPeros se desmarcaran públicamente de la línea de su partido, e iniciaran acciones para cambiarla. Me encantaría que los católicos responsables y demócratas hubieran hecho lo mismo. Pero nada de eso se ve. Y no crean que me pongo en plan "conmigo o contra mí", o "aquí los buenos, allá los malos". Es mucho más sencillo: que declaren su profesión de fe democrática, como se la exigen (en el caso de la violencia) a otros. Son ellos los que han querido que la sociedad públicamente proclame sus credos humanitarios. Ahora ellos están haciendo justo lo contrario: arremeter contra una ley aprobada por el Parlamento, que ya está funcionando, y con la que la mayoría ha coincidido: supone un reconocimiento de los derechos de los ciudadanos independientemente de su orientación sexual.
SEIS
En fin: que el PP recurra. Recuerdo que ya hace más de cuatro años cincuenta diputados del PP recurrieron al TC la ley navarra de parejas "estables", recurso que aún no ha tenido resolución. Si las cosas funcionan así de lentas, se podría llegar al absurdo de ley de encontrarse dentro de cuatro años con unos cuantos miles de matrimonios la mar de normalizados y una resolución del TC en contra. Posiblemente sería papel mojado para entonces. Lo mismo si un día vuelve a gobernar el PP pretenden anular la ley. ¿Qué sucedería entonces con esos ciudadanos y ciudadanas? ¿Qué pasaría con las adopciones ya aceptadas? ¿Quién podría justificar esa nueva vulneración de derechos a algunos?
Cuando se aprobó la ley de matrimonio y comenzó el proceso de normalización, se estaba comenzando un camino para el que -afortunadamente- no hay vuelta atrás. Quizá los servicios jurídicos del PP deberían haber entendido esto, en vez de centrarse en cómo pueden darle la vuelta a la ley para buscar cuestiones de inconstitucionalidad.
Lo más llamativo de todo esto es que los homófobos no se dan cuenta de que no hay vuelta atrás.

