¡Elvis Está Vivo!
Publicado en EL CORREO, Territorios, ciencia/futuro, el miércoles 14 de agosto de 2002
En la salida 11 de la interestatal 70, a unos setenta kilómetros de San Luis, Missouri, se encuentra un pequeño pueblo llamado Wright City. Un lugar que no destacaría especialmente, si no fuera porque desde 1981 se instaló en él el Museo "Elvis está vivo". Su propietario, Bill Beeny, un imitador del aspecto del Rey en sus últimos años, comenzó una colección de recuerdos presleyanos un poco por broma, pero en la actualidad es uno de los más fervientes defensores de la teoría de que el 16 se agosto de 1977 algo sucedió, pero no, desde luego, la muerte del cantante que supuso la bandera de la revolución social en los Estados Unidos de la Guerra Fría.
Los visitantes del museo pueden encontrar presuntos documentos gubernamentales, fotocopias de pruebas de DNA, más de tres mil fotografías, en las que se intenta demostrar que la historia "oficial", la que marca hace 20 años la muerte por sobredosis de Elvis Aaron Presley, es un contubernio que esconde oscuras maquinaciones. Una de las historias que se cuentan es que la agencia estadounidense de lucha contra la droga, la DEA, tenía al Rey como agente, para desenmascarar importantes redes de narcotráfico. Llegado el momento, Elvis fue hecho "desaparecer" para salvar su vida. Desde entonces, por todo Estados Unidos, Elvis es visto de vez en cuando, reconocido por alguno de sus millones de fans que aún hoy, sienten que su pérdida fue demasiado sorprendente para ser real. En los tabloides sensacionalistas la última foto de ese supuesto Elvis superviviente es casi una sección obligada de carácter semanal, como las que se dedican a los marcianos de los platillos volantes o a las apariciones milagrosas.
La leyenda sobre un Elvis poco menos que resucitado nació casi con su muerte "oficial". En 1978 se publicó en EEUU una novela titulada "Orión", escrita por Gail Brewer-Giorgio, que habla de una estrella del rock que falsifica su muerte. Aun siendo ficción, los parecidos del protagonista con Elvis eran demasiado obvios como para evitar que, posteriormente, la misma autora publicara dos libros más sobre el tema, ahora presentados como trabajo de investigación: "¿Está vivo Elvis?" (1988) y "Los Expedientes Elvis" (1990) coescrito con Raymond Moody, un médico más famoso por sus libros sobre las experiencias cercanas a la muerte (el famoso defensor de la vida después de la vida ya llevaba unos años viviendo del mito de Elvis).
No es extraña esta alianza entre los sectores que promocionan el mundo paranormal y quienes afirman que Elvis sigue vivo. Este tipo de "investigaciones" se presentan en revistas sensacionalistas y pseudocientíficas, y todo conforma un sustrato de gente proclive a creerse casi cualquier leyenda urbana. Y unos y otros se aprovechan de la curiosidad de la gente ante los hechos insólitos (que Elvis sea visto arrodillado ante la tumba de Jackie O. no es esencialmente diferente a afirmar que existe el chupacabras o que alguien ha tenido un contacto con un extraterrestre proveniente de las Pléyades). El boca a boca, el periodismo amarillo y, sobre todo, los medios de comunicación de masas, son el mecanismo por el que estas historias, completamente falsas, se transmiten y mantienen. Y crecen en número de detalles y en factores sorprendentes.
Desde un punto de vista sociológico, las leyendas urbanas son parte de nuestra cultura, herederas de los cuentos y leyendas que siempre han acompañado a las culturas humanas. Cumplen, en opinión de los sociólogos, una labor de "cemento social": estas historias, y las que nos contamos sobre otras personas que conocemos en mayor o menor grado (como las que constituyen lo que llamamos cotilleo), son necesarias para establecer vínculos de cercanía. Un papel no demasiado diferente al contacto físico -limpieza, quitar parásitos- de las sociedades primates. A menudo, las leyendas urbanas funcionan como sistemas de enseñanza de reglas no escritas relativas a formas de comportarse (tener compasión de los demás, evitar los escándalos) o expresan miedos no genéricos (a la oscuridad, a la muerte, al dolor).
La típica leyenda urbana nos llega como algo cercano: un amigo o un familiar nos cuenta un suceso determinado, que él no ha vivido directamente, pero que la persona a quien sucedió se lo ha contado. Se suelen llamar historias FOAF (friend of a friend, es decir "el amigo de un amigo"). Nunca se llega a conocer directamente al implicado porque, llegado el caso, descubriríamos que esa persona de la que nos hablaba nuestro amigo tampoco era exactamente el protagonista. A él se lo contaron... y así hasta ciento.
Puede resultar paradójico que este mecanismo funcione en una civilización en el que la comunicación es básica y discurre por medios bien establecidos. Pero resulta justo lo contrario: el mundo que presentan estas leyendas, donde lo mágico o lo transgresor es un ingrediente importante, viene a llenar una especie de sentimiento de que el mundo real, el que vemos normalmente en los informativos o leemos en los periódicos, es demasiado anodino. Y de hecho, los propios medios de comunicación introducen, cada vez más, tanto noticias curiosas o diferentes del habitual conjunto de informaciones sobre política, economía y deportes, como, especialmente la televisión, las propias leyendas urbanas, convirtiéndose así en amplificador de las mismas. Los nuevos medios, como internet, son una buena muestra de cómo las antiguas leyendas están muy vivas. Como sucede en el caso del Rey del rock: ni su muerte ni su vida son olvidadas y, literalmente, miles de páginas web siguen recogiendo tanto la mitomanía como las historias increíbles sobre él.
Leyendas "Reales"
En la película "Hombres de Negro" (Men In Black) el incrédulo y sorprendido Will Smith pregunta al veterano matamarcianos interpretado por Tommy Lee Jones: "¿Y sabes si Elvis está muerto?", éste le contesta: "No. No lo está, simplemente volvió a casa". Llena de ironía, esta película (y su secuela) recoge ese sentir popular que transmiten las leyendas urbanas. Y entre ellas, las que tienen por protagonista a Elvis Aaron Presley.
Por ejemplo, muchas leyendas urbanas hablan de afirmaciones que presuntamente hizo el Rey: sobre los negros, sobre otros artistas... a menudo son completamente falsas, aunque se siguen repitiendo como siguen apareciendo motos Haley-Davidson que le pertenecieron. Se tienen catalogadas cerca de veinte diferentes, algo similar a lo que sucede con las reliquias religiosas. Igualmente, varias veces al año se repite el fenómeno de alguien que encuentra una fruta, o un objeto, en el que sobrenaturalmente aparece el perfil o la cara de Elvis (otras veces es una cara de la Virgen o de Cristo). Todas estas historias alimentan un imaginario en el que, y eso es indudable, Elvis Presley tiene uno de los tronos más excelsos. Y es que, para toda una generación de norteamericanos -y por extensión, de ciudadanos de todo el mundo- el Rey no ha muerto del todo.
Webs sobre leyendas urbanas
alt.folklore.urban & Urban Legends
Urban Legends Reference Pages
Leyendas Urbanas (unos tíos con bastante morro que dejan todo tal cual, sin decir si es falso o no... supongo que porque vende mejor...)