Era Inevitable
Siempre que uno viaja por este país al oeste del nuestro (bueno, a unos pocos les queda al sur, pero para entendernos, pongamos que así lo de occidental nos vale como referencia no sólo geográfica, sino también anímica) acaba cayendo en esa ciudad que (creo que era Cardoso Pires quien lo decía) tiene olas de mar abierto dibujadas en sus calzadas, anclas, sirenas, donde quisieron ver tritones cabalgando delfines en el Tajo-Tejo-Tagus.
Uno siempre se pierde de esta ciudad lo mejor, por no saber el idioma y ser incapaz de captar la retranca infinita de sus habitantes. Ellos, al menos los buenos amigos de por aquí, te miran condescendientes y tú sabes que eres un niño pequeño en esta ciudad blanca.
Se va acabando el viaje, justo caigo por aquí para descubrir cómo es la casa de la Radiotelevisión Portuguesa. Las conexiones y obligaciones siempre te acompañan en los viajes.