Maratón Kill Bill
Ayer estrenaban por aquí Kill Bill Vol. 2 (¡por fin!) y conseguí unas entradas para la primera sesión en cine de estos de pantalla enorme por internet. Con la cosa de pillar cuanto antes las entradas, a la vez que sigues los pasos y confirmaciones que te manda el sistema de venta de entradas como un poseso, no me fijé más que en la hora que era. Y allí nos fuimos, encontrándonos con que esa premier era realmente un maratón donde ponían las dos partes seguidas (bueno, con una pausa para que compráramos chuches). Soy de natural despistado, qué le vamos a hacer: fue toda una sorpresa. Claro que para hacer boca, la noche anterior nos habíamos vuelto a ver Vol. 1 en el devedé. Así son las cosas: me pegué un poco empacho de la primera parte, lo que me permitió comprobar que la peli soporta unos cuantos pases bastante seguidos. No decae, sino todo lo contrario: uno aprecia así pequeños detalles que se te habían pasado sin más.Bueno, pues ahí nos fuimos al Maratón. No voy a empezar a destripar la segunda parte, y eso es una pena porque para hacer un poco de crítica resulta casi imprescindible. Pero no puedo dejar de decirlo: es estupenda. Cierto: a Tarantino este tour de force le ha salido espléndido, incluso porque no es perfecto. El final es simplemente lo más pervertido que se puede imaginar en una peli de asesinos natos. Y queda lo bastante cerrado como para que no dé vergüenza, pero lo bastante abierto como para permitir el Vol. 3 (Tarantino habla de retomar la historia 15 años después... quizá para que la niña huérfana del primer capítulo de la primera parte pueda tener edad para la venganza...)
En fin, alucinante. La historia está construida en capítulos entrelazados, quizá en este segundo volumen menos alambicados que de costumbre, porque este volumen 2 tiene un corte más clásico. Lo dicho: es difícil comentar nada sin destripar el asunto, por eso sólo les recomiendo que cuando la vean presten atención a la teoría de los superhéroes que cuenta Bill. Y hasta aquí puedo escribir...
¿Es menos sangrienta? En cierto modo sí, es decir, menos litros de sangre, pero, claro, aquí no están los 88 Maníacos. Pero quizá es más cruel. Menos coreográfica, salvo las secciones kung-fu. Llena de homenajes, como no podría ser menos, y con una actuación -la de Uma Thurman- que es simplemente arrobadora. Es una pena que en esta segunda parte no tiene a una Lucy Liu para completar, aunque la actuación de Carradine es de lo mejor que ha hecho este hombre desde su paso por las manos de Alan Rudolph...
Pues eso: lo mejor para olvidarse de comisiones, lobbies y otras zarandajas del mundo real.