Venus
MILENIO, Diario de Noticias, domingo 6 de junio de 2004
El martes 8 Venus transita por delante del disco solar, y se podrá ver su silueta negra contra el luminoso fondo de nuestra estrella. Por supuesto, hay que mirar con cuidado, porque la luz del Sol es capaz de producirnos lesiones irreparables, o la misma pérdida de la visión. Y no es cosa de arriesgarnos a quedarnos tuertos o ciegos, aunque el fenómeno astronómico sea tan raro que ninguna persona viva ha visto nunca uno en directo. Tenemos, eso sí, las fotos de la última vez que algo así sucedió, en 1882. Y los relatos que en esa ocasión y las anteriores, en los siglos XIX y XVIII, nos cuentan cómo el planeta se paseaba delante del Sol durante unas seis horas. ¡Seis horas en ciento veinte años...!
Lo que hace falta es un filtro que reduzca la luz solar en al menos un factor 100.000. Y como algo así no lo proporciona ni un vidrio ahumado ni una radiografía, lo más seguro es utilizar métodos alternativos, como proyectar la imagen del Sol con una cámara oscura, o a través de unos prismáticos, y contemplar la imagen que se forma sobre una pantalla (una simple cartulina blanca nos vale).
Estaba escribiendo esto y me daba cuenta de que si me llamara López Trujillo y fuera un cardenal de las cavernas, lo mismo empezaba a mentir diciendo que ninguna protección es segura, que toda la gente que use unas pecaminosas gafas de eclipse o unos vidrios de soldador de densidad 14 o superior van a contraer el sida o quedarán ciegos para siempre. Claro que esta experiencia "venérea" (de Venus) nada tiene que ver con el sexo, y por ello estos cardenales no se preocupan de los posibles riesgos de la salud pública en este caso. Practiquen la astronomía (y el sexo), pero con conocimiento y precaución. Los resultados son siempre muy agradables, y placenteros.